Rey de la Patagonia
Poeta adicto al portal
A pedacitos así como compartir
una galleta
la felicidad me llega,
no es constante la ola
no es eterna en su sonrisa
blanca de mar calmo,
a pedacitos
cada beso
que separa la distancia,
gaviotas de tierra seca
que se alejan.
El amor camina entre islas
el amor bebe a sorbitos
cuando la vida sueña
en tierra ajena
tierra que no es la tuya
tierra que no es la mía,
a pedacitos
las manos cosechan de la piel
las caricias guardadas
en los ojos cerrados del recuerdo.
Y reencontramos los vientos
en nuestras laderas
reconociéndonos las caras
y poniendo en su lugar
todas las piezas que faltaban al mirar
el mar que nos separa
y recuerdo yo
y recuerdas tu
y es como si no faltara nada de pronto
como si todo el resto sobrara
como si no hubiera pasado el tiempo
como si ya no existieran
esos días de añoranza dura
y fueran tus ojos el mundo
todo el mundo
sin mas fronteras que tus pestañas
y sin más humano que yo
respirando de la atmosfera de tus suspiros.
Todo el camino
y tu aroma,
toda la vida
y tu aroma
no hay más soledad en las nubes
no hay mas lluvia que llueve
no hay más frio ni calor
eso
que importa,
si ni siquiera existe el hambre
nada existe
ni queremos nada existente,
a pedacitos
la vida,
a pedacitos
todos los besos y el cuerpo
a pedacitos
cada centímetro de piel ausente
como si compartiéramos
una galleta antes de morir de hambre,
a pedacitos te quiero,
a pedacitos te llevo
en mis manos y en mi boca
para el camino de vuelta
para no morir de recuerdo
para no morir de distancia
ni de tiempo,
y para no quedarme en tus ojos
muerto como quiero.
Hasta que vuelva amor mío,
cuando vuelva
cuando vuelvas,
a pedacitos te quiero.
una galleta
la felicidad me llega,
no es constante la ola
no es eterna en su sonrisa
blanca de mar calmo,
a pedacitos
cada beso
que separa la distancia,
gaviotas de tierra seca
que se alejan.
El amor camina entre islas
el amor bebe a sorbitos
cuando la vida sueña
en tierra ajena
tierra que no es la tuya
tierra que no es la mía,
a pedacitos
las manos cosechan de la piel
las caricias guardadas
en los ojos cerrados del recuerdo.
Y reencontramos los vientos
en nuestras laderas
reconociéndonos las caras
y poniendo en su lugar
todas las piezas que faltaban al mirar
el mar que nos separa
y recuerdo yo
y recuerdas tu
y es como si no faltara nada de pronto
como si todo el resto sobrara
como si no hubiera pasado el tiempo
como si ya no existieran
esos días de añoranza dura
y fueran tus ojos el mundo
todo el mundo
sin mas fronteras que tus pestañas
y sin más humano que yo
respirando de la atmosfera de tus suspiros.
Todo el camino
y tu aroma,
toda la vida
y tu aroma
no hay más soledad en las nubes
no hay mas lluvia que llueve
no hay más frio ni calor
eso
que importa,
si ni siquiera existe el hambre
nada existe
ni queremos nada existente,
a pedacitos
la vida,
a pedacitos
todos los besos y el cuerpo
a pedacitos
cada centímetro de piel ausente
como si compartiéramos
una galleta antes de morir de hambre,
a pedacitos te quiero,
a pedacitos te llevo
en mis manos y en mi boca
para el camino de vuelta
para no morir de recuerdo
para no morir de distancia
ni de tiempo,
y para no quedarme en tus ojos
muerto como quiero.
Hasta que vuelva amor mío,
cuando vuelva
cuando vuelvas,
a pedacitos te quiero.