Lekiam
Poeta recién llegado
Abandonar la poesía,
claudicar en los oficios de las artes
borrar el nombre de todas las estrellas,
dejar el mundo en blanco y negro
silenciar el otoño, las calles y los bosques
dejar así el mundo aparente,
focalizar la vida en la vida,
en agua escurridiza.
¿Qué sabrán los libros de la vida?
Más allá de las ficciones que guardan
el empeño se trata de dejar el mundo en andamios
sostenido por ideas y palabra.
Pretendo apelar a otras instancias del ser
dejar al descubierto la muerte en el teatro
dar luz a aquello que merece luz
hallar justicia en mi entorno y en su proceder.
Es tan ilusoria la idea de volver,
en cambio, yo regrese, a contracorriente,
tras su melena, tras su voz,
no te voy a olvidar, no te vas a desdibujar.
Menos aún podía conocer
Yo no sabía que podías dolor
no sospechaba que se podía escribir sin corazón
no imaginaba el amargo fundido a negro de mis ojos al cruzar por ellos tú, como un lucero.
Tú como lucecilla rodeada de densa oscuridad
claudicar en los oficios de las artes
borrar el nombre de todas las estrellas,
dejar el mundo en blanco y negro
silenciar el otoño, las calles y los bosques
dejar así el mundo aparente,
focalizar la vida en la vida,
en agua escurridiza.
¿Qué sabrán los libros de la vida?
Más allá de las ficciones que guardan
el empeño se trata de dejar el mundo en andamios
sostenido por ideas y palabra.
Pretendo apelar a otras instancias del ser
dejar al descubierto la muerte en el teatro
dar luz a aquello que merece luz
hallar justicia en mi entorno y en su proceder.
Es tan ilusoria la idea de volver,
en cambio, yo regrese, a contracorriente,
tras su melena, tras su voz,
no te voy a olvidar, no te vas a desdibujar.
Menos aún podía conocer
Yo no sabía que podías dolor
no sospechaba que se podía escribir sin corazón
no imaginaba el amargo fundido a negro de mis ojos al cruzar por ellos tú, como un lucero.
Tú como lucecilla rodeada de densa oscuridad