dilia.calderas
Poeta que considera el portal su segunda casa
A quien se quiere engañar,
con fotos de una guerrilla,
en que un mismo sol no brilla,
para el grupo en general.
La luz que a una faz refleja,
no produce sombra atrás;
más la del medio en disfráz,
produce sombra hacia atrás.
La tercera faz parece,
ser igual a la primera,
sin alteración artera,
con una luz que es normal.
La faz en el medio luce,
excesivo resplandor,
manos con exceso en blancor,
y la fotografía desluce.
¡Franela roja en la selva,
a quién se le va a ocurrir!
para ser blanco y morir,
en aquella siempre guerra.
¡Santo Dios!, en esta tierra,
¡cuánta mentira hay que sufrir!,
y parir verdad, que a ciegas,
el pueblo pueda intuir.
con fotos de una guerrilla,
en que un mismo sol no brilla,
para el grupo en general.
La luz que a una faz refleja,
no produce sombra atrás;
más la del medio en disfráz,
produce sombra hacia atrás.
La tercera faz parece,
ser igual a la primera,
sin alteración artera,
con una luz que es normal.
La faz en el medio luce,
excesivo resplandor,
manos con exceso en blancor,
y la fotografía desluce.
¡Franela roja en la selva,
a quién se le va a ocurrir!
para ser blanco y morir,
en aquella siempre guerra.
¡Santo Dios!, en esta tierra,
¡cuánta mentira hay que sufrir!,
y parir verdad, que a ciegas,
el pueblo pueda intuir.