Adonis
Poeta recién llegado
A quien decirle que la extraño,
Que me desvelo, pensando en su recuerdo,
Y cuando asoma el alba ciento cansado mi cuerpo,
De la misma forma que hubiera llevado a cuestas cien sacos de cemento.
Se marcho aquella tarde con la alegría de sus días,
Marchitando inevitablemente los prados de mí anhelo,
Y desde que te fuiste tu mi lindo recuerdo,
Maleable este pobre corazón se ha vuelto.
Por eso hoy le digo a este papel que no me juzga,
Y que recibe con silencio letra a letra las palabras que aun sigo diciendo,
Hay Dios mío no sabe cuanto yo la querido,
Que la sigo amando, y quisiera poder devolver el tiempo.
Que me desvelo, pensando en su recuerdo,
Y cuando asoma el alba ciento cansado mi cuerpo,
De la misma forma que hubiera llevado a cuestas cien sacos de cemento.
Se marcho aquella tarde con la alegría de sus días,
Marchitando inevitablemente los prados de mí anhelo,
Y desde que te fuiste tu mi lindo recuerdo,
Maleable este pobre corazón se ha vuelto.
Por eso hoy le digo a este papel que no me juzga,
Y que recibe con silencio letra a letra las palabras que aun sigo diciendo,
Hay Dios mío no sabe cuanto yo la querido,
Que la sigo amando, y quisiera poder devolver el tiempo.