José Galeote Matas
Poeta que considera el portal su segunda casa
Esto que al Menda le pasa
es una historia sin par;
poneros en mi lugar
y veréis que tiene guasa.
Yo iba de casa en casa
en busca de “romería”,
mas encontré alferesía
que socavó mi “talante”
tan dispuesto y penetrante
si hubiese encontrado “vía”.
En la primera, la había,
mas era tal su exigencia
que mi “menguada” presencia
no alentaba su porfía.
Total, que nunca podía
“profundizar” su misterio
por falta de magisterio
en las féminas ardientes
con notas sobresalientes
en tan ato ministerio.
Con la segunda creía
que me iba a doctorar
en el arte del amar,
pues süave parecía.
Mas transformose en arpía
que siempre quería “guerra”
cuando yo pisaba tierra,
y cuando yo me inspiraba
con furia me rechazaba,
y nunca escalé esa sierra.
Con la tercera podría
haber resuelto el asunto;
era joven, hasta el punto
que despertó mi “alegría”.
Por mis canas, se perdía,
mas ¡Por Cristo! que en el ruedo
su juventud me dio miedo
cuando gritaba ¡Adelante!
y se encogió mi “talante”
ante el mayúsculo enredo.
En resumen, no he catado,
ni cato, ni cataré,
pues ya he perdido la fe
en mi “espíritu elevado”.
Es que siempre se ha menguado
cuando tuve la ocasión;
¡Vive Dios! vaya marrón
al quedar como impotente
ante el influjo latente
de rosa, prima, y bordón.
José Galeote Matas (España)
P.D. Todo parecido con la realidad…¡NO es pura coincidencia!es una historia sin par;
poneros en mi lugar
y veréis que tiene guasa.
Yo iba de casa en casa
en busca de “romería”,
mas encontré alferesía
que socavó mi “talante”
tan dispuesto y penetrante
si hubiese encontrado “vía”.
En la primera, la había,
mas era tal su exigencia
que mi “menguada” presencia
no alentaba su porfía.
Total, que nunca podía
“profundizar” su misterio
por falta de magisterio
en las féminas ardientes
con notas sobresalientes
en tan ato ministerio.
Con la segunda creía
que me iba a doctorar
en el arte del amar,
pues süave parecía.
Mas transformose en arpía
que siempre quería “guerra”
cuando yo pisaba tierra,
y cuando yo me inspiraba
con furia me rechazaba,
y nunca escalé esa sierra.
Con la tercera podría
haber resuelto el asunto;
era joven, hasta el punto
que despertó mi “alegría”.
Por mis canas, se perdía,
mas ¡Por Cristo! que en el ruedo
su juventud me dio miedo
cuando gritaba ¡Adelante!
y se encogió mi “talante”
ante el mayúsculo enredo.
En resumen, no he catado,
ni cato, ni cataré,
pues ya he perdido la fe
en mi “espíritu elevado”.
Es que siempre se ha menguado
cuando tuve la ocasión;
¡Vive Dios! vaya marrón
al quedar como impotente
ante el influjo latente
de rosa, prima, y bordón.
José Galeote Matas (España)
JAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJA