Babel
Poeta asiduo al portal
Hoy lloro tus lágrimas desconsoladas,
hendidas en veredas malditas,
en surcos de tristeza y agonía.
Hoy cortejo tu abandono;
ave solitaria, sin canto,
de alas rendidas
que mil inclemencias dejaron
de patas quebrada,
sin ansiado vuelo.
Hoy recuerdo tu olvido,
de vida apagada y marchita;
vagando sola, sin amor,
ni amado ni consuelo.
Hoy canto tu silencio de árbol caído,
mudado en crueles brasas,
donde ardió tu existencia,
convirtiendo en cenizas tu lamento,
en frías noches de almas perdidas,
de sentimientos ajenos.
Voces roncas y dolidas de anís seco.
Losas absolutas ahogaron
la sensible llama de tu anhelo.
Hoy en ti, yo contigo.
Canto de oro. Puro cielo.
Mortaja tu vida perdida esta elegía
con paño de terciopelo.
hendidas en veredas malditas,
en surcos de tristeza y agonía.
Hoy cortejo tu abandono;
ave solitaria, sin canto,
de alas rendidas
que mil inclemencias dejaron
de patas quebrada,
sin ansiado vuelo.
Hoy recuerdo tu olvido,
de vida apagada y marchita;
vagando sola, sin amor,
ni amado ni consuelo.
Hoy canto tu silencio de árbol caído,
mudado en crueles brasas,
donde ardió tu existencia,
convirtiendo en cenizas tu lamento,
en frías noches de almas perdidas,
de sentimientos ajenos.
Voces roncas y dolidas de anís seco.
Losas absolutas ahogaron
la sensible llama de tu anhelo.
Hoy en ti, yo contigo.
Canto de oro. Puro cielo.
Mortaja tu vida perdida esta elegía
con paño de terciopelo.
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