jorgebelleret
Poeta fiel al portal
No pudo el tiempo, no pudo el rencor,
no pudo el llanto, no pudo el dolor.
Salieron con vida de la tormenta,
secaron de lluvia mi nueva voz.
Hicieron acordes con el tiempo,
volvieron del pasado a ser presente.
Salieron de entre viejos papeles,
volvieron a mi piano, renovadas.
Nadie pudo con mis manos,
nadie pudo con mis ganas.
Me dejaron un extracto de angustias
que perfumaron mis sábanas.
Son las versos que más quiero,
y hoy están a salvo de tu olvido.
Son iguales pero distintas,
con nuevas imágenes,
con nuevas convicciones,
con otros nombres por destino.
Las dedico a quien las quiera,
las canto a quien las oiga.
Si me buscas, te encuentras,
porque somos espejos de otros.
Muchos meses de mala suerte,
mucha rabia sin su antídoto.
Vuelvo al piano con más fuerza,
mirando al pasado con nostalgia.
Seré estatua de sal por un día,
después quemaré mis naves.
Nada unirá nuestras sendas,
ya no escribiré para ti nunca más.
Esta será la última vez que te recuerde,
mañana buscaré desconocidos.
Siéntate y escucha cómo el pasado
nos obsequia su último estertor.
Salvo a mis canciones de tus garras,
las dejo a salvo de tu olvido.
no pudo el llanto, no pudo el dolor.
Salieron con vida de la tormenta,
secaron de lluvia mi nueva voz.
Hicieron acordes con el tiempo,
volvieron del pasado a ser presente.
Salieron de entre viejos papeles,
volvieron a mi piano, renovadas.
Nadie pudo con mis manos,
nadie pudo con mis ganas.
Me dejaron un extracto de angustias
que perfumaron mis sábanas.
Son las versos que más quiero,
y hoy están a salvo de tu olvido.
Son iguales pero distintas,
con nuevas imágenes,
con nuevas convicciones,
con otros nombres por destino.
Las dedico a quien las quiera,
las canto a quien las oiga.
Si me buscas, te encuentras,
porque somos espejos de otros.
Muchos meses de mala suerte,
mucha rabia sin su antídoto.
Vuelvo al piano con más fuerza,
mirando al pasado con nostalgia.
Seré estatua de sal por un día,
después quemaré mis naves.
Nada unirá nuestras sendas,
ya no escribiré para ti nunca más.
Esta será la última vez que te recuerde,
mañana buscaré desconocidos.
Siéntate y escucha cómo el pasado
nos obsequia su último estertor.
Salvo a mis canciones de tus garras,
las dejo a salvo de tu olvido.