Cristina Prieto Díaz
Poeta recién llegado
Alma que me pesas en éste pecho lleno de tus palabras que cuando me hablas tiemblan hasta mis labios por no terminar nunca de besarte, en deseos arde. Eres el hombre con los ojos del futuro estrellado como una noche de luna nueva., llévame lejos de éste palacio, mi cárcel, ven a buscarme día tras día al escondido bosque donde tus hadas me protegen y tejen flores con mi dorado cabello, amor mío y de ninguna indigna tú mereces el cáliz de mis lágrimas, cuánto te echo de menos. Sin saberlo me has enamorado que la tristeza de no verte el verde no tiene ya ánimo. No abandones a esta Brunilda quejumbrosa cual Luna del último solsticio de verano sin duendes ni hadas, dime amor, cuánto me estás queriendo, que me rompe el corazón no verte aquí cerca. Vuelves cuando alumbra el alba, mis ojos se llenan de fuego y yacemos los dos todo el día a la sombra de un árbol, vida del alma al corazón, galopando en tu corcel me recoges de la nada y me devuelves el ser.