Mi soledad
se ha transformado en adulta,
una adulta descreída, sentida,
pues su sueño incumplido
fue siempre dejar de ser,
o al menos,
durante su vida pétrea,
tener a la semana de franco un día.
Es cierto que algo más de luz hay,
y aprecio sinceramente,
la intención de todos por iluminarme,
pero ella me ha dejado un saco de piel dura
y nada por el logra pasar.
Sin embargo de imaginarme no dejo,
como sería sin ella ese día.
Tal vez mis ojos vuelvan a ver,
a escuchar mis oídos,
a oler mi nariz.
Tal vez,
mis manos progresar quieran
practicando el arte de un anhelo tocar.
Todo puede ser
si falta y solo me deja.
Ni siquiera pido completa la jornada,
solamente una horas a solas con el mundo,
con la tierra en el mundo,
con la vida en la tierra
y conmigo en la vida.