Maktú
Poeta que considera el portal su segunda casa
A solas la vejez llega mordiendo
con dientes que postizos te hacen daño,
a solas su dolor te acota extraño
doliente por seguir envejeciendo.
A solas la vejez llega pidiendo
un poco más de tiempo, un viejo engaño,
un nuevo amanecer, un buen apaño
que ayude de verdad y no cediendo.
Se asoma peligrosa al otro lado
mostrándose cercana y colindante,
abyecta y con el rostro demudado.
A solas la vejez llega sangrante
sangrando por las sienes y el costado
sin más que más arrugas por delante.
con dientes que postizos te hacen daño,
a solas su dolor te acota extraño
doliente por seguir envejeciendo.
A solas la vejez llega pidiendo
un poco más de tiempo, un viejo engaño,
un nuevo amanecer, un buen apaño
que ayude de verdad y no cediendo.
Se asoma peligrosa al otro lado
mostrándose cercana y colindante,
abyecta y con el rostro demudado.
A solas la vejez llega sangrante
sangrando por las sienes y el costado
sin más que más arrugas por delante.