EL ARPONERO DE LA TINTA
Poeta asiduo al portal
Un Octavio (1) de amarillos en la frente
En una tarde de otoño.
El beso partido a la mitad por el ansia
Sobre la sombra traviesa del asombro
Bajo los albores de una coma en un escrito.
La promesa de guardar una vocal entre las voces,
El apotema de un polígono en la esquina
Donde mora la nostalgia
Y juega la letra,
Y el ejercicio...
De la poesía que renueva los brotes
En las paredes mustias
Do recala,
La sangre del presente
Atormentada de Nardos...
El dejo espiritual de un México herido
Por la alondra
Que ayer, soñara con el grito ,
con la estela del pronombre
Y hoy, sublevado quijote
En busca del ala perdida,
que yace apacible en su rueca.
Resume la gloria y el albedrío
Del axioma
Y relega la fe oscura
¡ Jamás abandonó su fina impronta!
Su alma proba,
Quiere parecer un libro, la liendre,
La gracia del hombre y del corsario
En un escenario pleno
Para atraparnos
En sus brazos donde el columpio existe
Eternizando la aurora
En un canto sublime
Y abanderar el minuto tras un poema mágico.
"...Dos barcos de velamen desplegado
Tus dos pechos. Tu espalda es un torrente.
Tu vientre es un jardín petrificado..."
(Esta última estrofa es copia del autor, no me pertenece, me refiero a Octavio Paz)
(1) a Octavio Paz
En una tarde de otoño.
El beso partido a la mitad por el ansia
Sobre la sombra traviesa del asombro
Bajo los albores de una coma en un escrito.
La promesa de guardar una vocal entre las voces,
El apotema de un polígono en la esquina
Donde mora la nostalgia
Y juega la letra,
Y el ejercicio...
De la poesía que renueva los brotes
En las paredes mustias
Do recala,
La sangre del presente
Atormentada de Nardos...
El dejo espiritual de un México herido
Por la alondra
Que ayer, soñara con el grito ,
con la estela del pronombre
Y hoy, sublevado quijote
En busca del ala perdida,
que yace apacible en su rueca.
Resume la gloria y el albedrío
Del axioma
Y relega la fe oscura
¡ Jamás abandonó su fina impronta!
Su alma proba,
Quiere parecer un libro, la liendre,
La gracia del hombre y del corsario
En un escenario pleno
Para atraparnos
En sus brazos donde el columpio existe
Eternizando la aurora
En un canto sublime
Y abanderar el minuto tras un poema mágico.
"...Dos barcos de velamen desplegado
Tus dos pechos. Tu espalda es un torrente.
Tu vientre es un jardín petrificado..."
(Esta última estrofa es copia del autor, no me pertenece, me refiero a Octavio Paz)
(1) a Octavio Paz
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