Con lo que saborean de nosotros los bolsillos;
y todo aquello,
que hemos esquivado,
por las cornisas…
mientras las voces cantarinas, recorren las calles;
mientras los leopardos se esconden,
dentro de las flores…
tras otro parto de ferrocarriles, sobre esa música rock…
tras los ladrillos que ladran,
a su sombra de hombre- lobo...
los techos del perejil, y la pensión del comic…
de su corazón, que esparcen,
los peones de ajedrez, tan nobles…
cuando éramos mar,
y aún estábamos a tiempo...
y, acaso,
tú sigues siendo,
orillas de piedras preciosas.
y todo aquello,
que hemos esquivado,
por las cornisas…
mientras las voces cantarinas, recorren las calles;
mientras los leopardos se esconden,
dentro de las flores…
tras otro parto de ferrocarriles, sobre esa música rock…
tras los ladrillos que ladran,
a su sombra de hombre- lobo...
los techos del perejil, y la pensión del comic…
de su corazón, que esparcen,
los peones de ajedrez, tan nobles…
cuando éramos mar,
y aún estábamos a tiempo...
y, acaso,
tú sigues siendo,
orillas de piedras preciosas.