alfredo bonilla
Poeta recién llegado
Tania, la pequeña de ojos negros y piel canela,
la que suspira y al mismo tiempo sonríe,
mientras entona románticas canciones.
Ella es de las que dicen te amo sin querer,
dueña de un duro corazón, pero de alma noble,
dueña a veces de un dudoso amor sincero.
Poco sabe esconder sus rebuscadas emociones,
cuando ríe, pareciera que llora, y cuando llora es tan fuerte como roble,
ay Tania esa es la virtud que a tu paciencia recela.
Una y otra vez he podido soñarle,
que tengo su amor, su presencia, seria un placer,
mas, hoy en su ausencia deja en silencio mi alma triste.
Tania es de las que deja en paso lento la sencillez,
la humildad como un ideal encantado
que escucha y escribe versos a la vez.
Así es ella, de lejos escucho su risa,
como un entumido gorrión desventurado
que vuela en alas soplo del viento en la brisa.
la que suspira y al mismo tiempo sonríe,
mientras entona románticas canciones.
Ella es de las que dicen te amo sin querer,
dueña de un duro corazón, pero de alma noble,
dueña a veces de un dudoso amor sincero.
Poco sabe esconder sus rebuscadas emociones,
cuando ríe, pareciera que llora, y cuando llora es tan fuerte como roble,
ay Tania esa es la virtud que a tu paciencia recela.
Una y otra vez he podido soñarle,
que tengo su amor, su presencia, seria un placer,
mas, hoy en su ausencia deja en silencio mi alma triste.
Tania es de las que deja en paso lento la sencillez,
la humildad como un ideal encantado
que escucha y escribe versos a la vez.
Así es ella, de lejos escucho su risa,
como un entumido gorrión desventurado
que vuela en alas soplo del viento en la brisa.
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