Mario Francisco LG
Un error en la Matrix
A ti gracias
Por Andrés Amendizabal
En mi sobreviven,
lastimas y pesadillas,
ideas muertas,
flores negras y amarillas.
Sobreviven huesos y polvo,
iglesias viejas y sucias,
nubes negras y lodo.
El amor estaba muerto,
junto con la esperanza y
restos de alegría;
yacían muertos también,
las buenas noches y
los lindos días.
Daguerrotipos animados
por cuerdas e hilos
tenía como recuerdos.
Ningún sueño despertaba
a mi alma que sufría de
pena, frío y miedo.
Estaba muerto sin querer estarlo,
y estaba vivo sin estar salvo.
Así estaba, hasta que llegaste tú.
Hasta que cubriste mi cuerpo desnudo
con el manto de tu existencia.
Desapareciste en mí,
el oxido, el polvo y las telarañas.
Sucumbiste a mis oídos, con repiques
de cariño, ánimo y nostalgia.
Murió todo lo demás,
ahora me sobreviven,
los sueños, el amor, y la esperanza.
Dedicado a una mujer, una mujer que adoro con toda el alma. Y seguramente, leerá este poema. Te adoro. Gracias por existir.
Por Andrés Amendizabal
En mi sobreviven,
lastimas y pesadillas,
ideas muertas,
flores negras y amarillas.
Sobreviven huesos y polvo,
iglesias viejas y sucias,
nubes negras y lodo.
El amor estaba muerto,
junto con la esperanza y
restos de alegría;
yacían muertos también,
las buenas noches y
los lindos días.
Daguerrotipos animados
por cuerdas e hilos
tenía como recuerdos.
Ningún sueño despertaba
a mi alma que sufría de
pena, frío y miedo.
Estaba muerto sin querer estarlo,
y estaba vivo sin estar salvo.
Así estaba, hasta que llegaste tú.
Hasta que cubriste mi cuerpo desnudo
con el manto de tu existencia.
Desapareciste en mí,
el oxido, el polvo y las telarañas.
Sucumbiste a mis oídos, con repiques
de cariño, ánimo y nostalgia.
Murió todo lo demás,
ahora me sobreviven,
los sueños, el amor, y la esperanza.
Dedicado a una mujer, una mujer que adoro con toda el alma. Y seguramente, leerá este poema. Te adoro. Gracias por existir.