[FONT="]Desde la cuna siempre has sido amada,
[FONT="]te venera el viento y los ángeles con sus sonrisas.
[FONT="]De entre las azucenas surge tu figura maternal,
[FONT="]por encima de lo que pudiera ser material,
[FONT="]con el brillo de tus ojos que se mantiene siempre virginal.
[FONT="]Eres todo, luz de día y estrella de noche,
[FONT="]y grandiosa por el universo pasas como la Vía Láctea
[FONT="]derramando el néctar sagrado de ambrosía.
[FONT="]Eres amor, sin fronteras ni tiempo.
[FONT="]Tus desvelos y cuidados con ojeras alargadas,
[FONT="]se reflejan en la fortuna de tu descendencia.
[FONT="]Sí, eres madre por encargo de Dios.
[FONT="]Eres como la tierra que da frutos y esperanza,
[FONT="]que da vida y protección, que apacigua rayos y tempestades
[FONT="]y ante la fuerza telúrica con música de cuna,
[FONT="]le cantas a la inmensidad.
[FONT="]No hay ternura más grande que la que tú tienes madre,
[FONT="]pues las gotas cristalinas que de tu frente emanan,
[FONT="]se ven enaltecidas cuando a la mesa llevas el pan de cada día,
[FONT="]destellando en tus ojos sólo agradecimiento
[FONT="]por el milagro de crear un nuevo ser.
[FONT="]Eres la mujer que lo ve todo. Que lo siente todo. Que lo da todo.
[FONT="]A ti madre, mi gratitud eterna,
[FONT="]como eterna es tu figura inmortal.
[FONT="]
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