Jose Anibal Ortiz Lozada
Poeta adicto al portal
Me vuelves vulnerable,
me dejas con las rodillas flojas,
y el alma cayéndose a pedazos.
Eres la grieta en mi escudo,
la derrota que no quiero evitar.
Te apareces sin aviso,
como un huracán que no sabe ser brisa.
Te quedas en mi pecho,
atorada entre el amor y el miedo,
ahogándome dulcemente.
No quiero salvarme de ti.
Que me rompas las alas,
que me arranques la luz,
que me hagas pedazos.
Eres mi caída y mi vuelo.
Eres el peso que me hunde
y el ancla que me sostiene.
Mi tormenta y mi calma.
Mi debilidad más feroz.
Quédate,
aunque duela.
Quédate,
porque sin ti
soy invencible
y eso… eso es demasiado.
me dejas con las rodillas flojas,
y el alma cayéndose a pedazos.
Eres la grieta en mi escudo,
la derrota que no quiero evitar.
Te apareces sin aviso,
como un huracán que no sabe ser brisa.
Te quedas en mi pecho,
atorada entre el amor y el miedo,
ahogándome dulcemente.
No quiero salvarme de ti.
Que me rompas las alas,
que me arranques la luz,
que me hagas pedazos.
Eres mi caída y mi vuelo.
Eres el peso que me hunde
y el ancla que me sostiene.
Mi tormenta y mi calma.
Mi debilidad más feroz.
Quédate,
aunque duela.
Quédate,
porque sin ti
soy invencible
y eso… eso es demasiado.