lesmo
Poeta veterano en el portal
A ti, mujer herida
Esa mano que deja en tu rostro
las marcas de sangre,
es la zarpa que manda, en tu feudo,
solo esclavizándote.
Si te queda la tibia esperanza
de que todo cambie,
que no sea, al mirar tu mañana,
demasiado tarde.
Ningún ser se merece esa bestia
rabiosa y cobarde,
pues rebosa violencia iracunda
que puede matarte.
Cuántas fueron heridas de muerte
de tanto engañarse,
si el silencio no hizo justicia
con pena de cárcel.
Para ti solo existe un camino
que es alejarte,
no le des tu perdón, no lo escuches,
…¡y vete, no tardes!
Esa mano que deja en tu rostro
las marcas de sangre,
es la zarpa que manda, en tu feudo,
solo esclavizándote.
Si te queda la tibia esperanza
de que todo cambie,
que no sea, al mirar tu mañana,
demasiado tarde.
Ningún ser se merece esa bestia
rabiosa y cobarde,
pues rebosa violencia iracunda
que puede matarte.
Cuántas fueron heridas de muerte
de tanto engañarse,
si el silencio no hizo justicia
con pena de cárcel.
Para ti solo existe un camino
que es alejarte,
no le des tu perdón, no lo escuches,
…¡y vete, no tardes!