Rey de la Patagonia
Poeta adicto al portal
No puedo reposar , hay momentos
en que el pensamiento trasforma la
realidad en escenarios fastuosos e
infernales a la vez.
La soledad es un látigo de fuego,
que no cesa ni descansa, sólo
galopa en la conciencia , hiere en
las sienes y sacia su sed en mi
remordimiento.
De este tipo de oscuridad , sólo
hay aquí, de este extraño tipo
de ceguera solo yo padezco.
Tengo ciegos los sentidos , todos
ellos en protesta por tu ausencia.
La vida cojea y se alimenta sólo
de pequeñas cosas, de pequeños i
nstantes del paraíso viejo, de
pequeños momentos que me trae
el viento.
Podría amar a muchas !si! Pero sólo
quiero a una , la rosa con más espinas,
la dulce y roja rosa, la que me atormenta ,
esa quiero , no otra , que me duela,
que me quite la vida, el sueño y la cordura .
La que se lleva mi aliento vestido de mis
suspiros, la que guardó todos los besos
y los escondió dentro de su cuerpo,
la misma que estuvo y ahora no esta,
esa , a ti no a otra en esta maldita soledad...........
Y tu ignorando todo.
en que el pensamiento trasforma la
realidad en escenarios fastuosos e
infernales a la vez.
La soledad es un látigo de fuego,
que no cesa ni descansa, sólo
galopa en la conciencia , hiere en
las sienes y sacia su sed en mi
remordimiento.
De este tipo de oscuridad , sólo
hay aquí, de este extraño tipo
de ceguera solo yo padezco.
Tengo ciegos los sentidos , todos
ellos en protesta por tu ausencia.
La vida cojea y se alimenta sólo
de pequeñas cosas, de pequeños i
nstantes del paraíso viejo, de
pequeños momentos que me trae
el viento.
Podría amar a muchas !si! Pero sólo
quiero a una , la rosa con más espinas,
la dulce y roja rosa, la que me atormenta ,
esa quiero , no otra , que me duela,
que me quite la vida, el sueño y la cordura .
La que se lleva mi aliento vestido de mis
suspiros, la que guardó todos los besos
y los escondió dentro de su cuerpo,
la misma que estuvo y ahora no esta,
esa , a ti no a otra en esta maldita soledad...........
Y tu ignorando todo.
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