Paolo Luna
Poeta adicto al portal
Seguro poetisa que estás escribiendo,
espero paciente a que venga tu verso,
callado en mi cuarto no duermo previendo,
tu poema se aleje al eterno universo.
Parece poetisa que estás escribiendo,
no encuentro las musas que he estado buscando,
¿Acaso se encuentran tu lápiz moviendo,
hablándole a tu alma te están inspirando?.
Si escuchas la lluvia golpear tu ventana,
¡no le abras! seguro te irá con el cuento,
que ha rato entre copas llegó la mañana
me ha visto escribiendo mi triste lamento.
Más, dime poetisa si ya te llegaron,
los versos que anoche te envié con el viento,
las letras volaban, las musas lloraron,
al ver cómo clama por ti el sentimiento.
Ya saben las letras, las musas, las rimas,
que verso tras verso me quitas el sueño,
me callo, me entieso si tú te aproximas,
me enfermo sabiendo que es otro tu dueño.
Me pierdo pensando que estás escribiendo,
no pienses que lloro, no sufras por eso,
no he sido yo solo el que vive leyendo,
tus versos poetisa, soñando tu beso.
Tal vez somos miles, tal vez solo cientos,
lectores esclavos de versos tan bellos,
que tu alma y tu lápiz le dan a los vientos,
y al alma les llegan y viven con ellos.
No calles poetisa, no dictes sentencia,
a todos aquellos que esperan callados,
y sufren y mueren si es larga tu ausencia,
pues viven del verso y de ti enamorados.
espero paciente a que venga tu verso,
callado en mi cuarto no duermo previendo,
tu poema se aleje al eterno universo.
Parece poetisa que estás escribiendo,
no encuentro las musas que he estado buscando,
¿Acaso se encuentran tu lápiz moviendo,
hablándole a tu alma te están inspirando?.
Si escuchas la lluvia golpear tu ventana,
¡no le abras! seguro te irá con el cuento,
que ha rato entre copas llegó la mañana
me ha visto escribiendo mi triste lamento.
Más, dime poetisa si ya te llegaron,
los versos que anoche te envié con el viento,
las letras volaban, las musas lloraron,
al ver cómo clama por ti el sentimiento.
Ya saben las letras, las musas, las rimas,
que verso tras verso me quitas el sueño,
me callo, me entieso si tú te aproximas,
me enfermo sabiendo que es otro tu dueño.
Me pierdo pensando que estás escribiendo,
no pienses que lloro, no sufras por eso,
no he sido yo solo el que vive leyendo,
tus versos poetisa, soñando tu beso.
Tal vez somos miles, tal vez solo cientos,
lectores esclavos de versos tan bellos,
que tu alma y tu lápiz le dan a los vientos,
y al alma les llegan y viven con ellos.
No calles poetisa, no dictes sentencia,
a todos aquellos que esperan callados,
y sufren y mueren si es larga tu ausencia,
pues viven del verso y de ti enamorados.
Última edición: