¿Dónde estas calma de mi alma?
¿A quién tengo que matar para encontrarte?
¿Es porque no tuve la oportunidad de fallar tanto, que no merezco tanta comprensión?
¿O es por que no supe protegerme de los, que con incondicional amor, supuestamente me acogían?
¿Quién tiene la culpa de tener que cargar con mi corazón roñoso,
hecho un fardo de desgracias y cuentas inconclusas?
¿A quién le exijo que sane los sentimientos rotos,
si mi vida siempre estuvo llena, de esperanzas y compañías ilusas?
Probé sin suerte, despeñarme a la luz de la oscuridad y desproporciones,
probé sin suerte, por temor a seguir penando en el jardín de flores ajenas.
Hoy, es desafortunadamente tarde para zambullirme en el Aqueronte,
Puesto que mis pasos, ya no son solamente míos; sino de aquella.
¿Dónde está la salvación y la resurrección de los muertos?
¿Es que acaso tengo que esperar a dejar de respirar para merecerla?
Una vez más; soy la enfermedad, que no es tratada por no ser tan virulenta,
y es mi destino, seguir destilando el hedor que irradian los corroídos afectos.
Si tengo sed, voltearé a tragar arena,
Si tengo hambre, buscaré saborear las gotas de las lluvias,
Si tengo que ir de frente, marcharé en redondelas,
Si tengo que volar, me aventaré a las tinieblas.
Dentro de mis heridas, pondré las bolitas de sal y limón,
haré una maraña con el mayor dolor que siento y me arrancaré la leucemia de la aflicción,
y aunque me quede irremediablemente desollada de por vida,
es mejor quedar deforme a formada de resentimientos.
Me alejaré para siempre de las púas de: la desesperanza y el desamparo,
y en aras de: lo que no te mata, te hace más fuerte,
anunciaré hoy, por fin, la premier de mi furibundo vuelo,
el vuelo que me acercará para siempre, al más allá del más allá.
Xierpe13
¿A quién tengo que matar para encontrarte?
¿Es porque no tuve la oportunidad de fallar tanto, que no merezco tanta comprensión?
¿O es por que no supe protegerme de los, que con incondicional amor, supuestamente me acogían?
¿Quién tiene la culpa de tener que cargar con mi corazón roñoso,
hecho un fardo de desgracias y cuentas inconclusas?
¿A quién le exijo que sane los sentimientos rotos,
si mi vida siempre estuvo llena, de esperanzas y compañías ilusas?
Probé sin suerte, despeñarme a la luz de la oscuridad y desproporciones,
probé sin suerte, por temor a seguir penando en el jardín de flores ajenas.
Hoy, es desafortunadamente tarde para zambullirme en el Aqueronte,
Puesto que mis pasos, ya no son solamente míos; sino de aquella.
¿Dónde está la salvación y la resurrección de los muertos?
¿Es que acaso tengo que esperar a dejar de respirar para merecerla?
Una vez más; soy la enfermedad, que no es tratada por no ser tan virulenta,
y es mi destino, seguir destilando el hedor que irradian los corroídos afectos.
Si tengo sed, voltearé a tragar arena,
Si tengo hambre, buscaré saborear las gotas de las lluvias,
Si tengo que ir de frente, marcharé en redondelas,
Si tengo que volar, me aventaré a las tinieblas.
Dentro de mis heridas, pondré las bolitas de sal y limón,
haré una maraña con el mayor dolor que siento y me arrancaré la leucemia de la aflicción,
y aunque me quede irremediablemente desollada de por vida,
es mejor quedar deforme a formada de resentimientos.
Me alejaré para siempre de las púas de: la desesperanza y el desamparo,
y en aras de: lo que no te mata, te hace más fuerte,
anunciaré hoy, por fin, la premier de mi furibundo vuelo,
el vuelo que me acercará para siempre, al más allá del más allá.
Xierpe13