ricardo felipe
Poeta recién llegado
A ti,
Por quien mis manos van labrando esperanza, ahí donde nadie conoce el mar,
por quien los orfebres han jurado lealtad al reino de tu cuello,
a ti; a quien pido luz cuando no hay luna llena y las estrellas no quieren salir,
A ti, solo a ti, he de dedicarle este humilde poema y mis palpitaciones a mil.
A ti, por quien se tejen miradas convirtiéndose en copos de nieve,
por quien se han escrito innumerables versos sencillos empapados del amor mío,
a ti, quien sabe quien la persigue y sabe a quién persigue,
a ti endoso mis pasos y hasta el último de mis actos.
A ti, quien nace en mis entrañas y surge cándida en la ruta de mi mirada,
por quien he dibujado corazones en su cuaderno y en la arena del tiempo,
a ti, quien conquista el territorio de mi alma e iza su bandera de libertad,
a ti, quien en rutas imaginarias he proclamado lo que tengo por soñar,
a ti, sólo a ti que me ha enseñado a amar,
vuelvo a declararte lo que siento, en este preciso momento.
A ti, quien nada pide pero todo se lo doy,
A ti quien vive profunda en el hemisferio total de mi corazón,
A ti que encuentro a cada instante en mi pensamiento,
A ti, que todo lo convierte en arco iris y lo mezcla en mi horizonte,
A ti que sin pensarlo dos veces me ha concedido sus años y la ternura de sus besos,
A ti te proclamo desde ahora trovadora de mis ansias y dueña de mi amor confeso.
Ricardo Felipe
Un soñador sin mucha estirpe
Por quien mis manos van labrando esperanza, ahí donde nadie conoce el mar,
por quien los orfebres han jurado lealtad al reino de tu cuello,
a ti; a quien pido luz cuando no hay luna llena y las estrellas no quieren salir,
A ti, solo a ti, he de dedicarle este humilde poema y mis palpitaciones a mil.
A ti, por quien se tejen miradas convirtiéndose en copos de nieve,
por quien se han escrito innumerables versos sencillos empapados del amor mío,
a ti, quien sabe quien la persigue y sabe a quién persigue,
a ti endoso mis pasos y hasta el último de mis actos.
A ti, quien nace en mis entrañas y surge cándida en la ruta de mi mirada,
por quien he dibujado corazones en su cuaderno y en la arena del tiempo,
a ti, quien conquista el territorio de mi alma e iza su bandera de libertad,
a ti, quien en rutas imaginarias he proclamado lo que tengo por soñar,
a ti, sólo a ti que me ha enseñado a amar,
vuelvo a declararte lo que siento, en este preciso momento.
A ti, quien nada pide pero todo se lo doy,
A ti quien vive profunda en el hemisferio total de mi corazón,
A ti que encuentro a cada instante en mi pensamiento,
A ti, que todo lo convierte en arco iris y lo mezcla en mi horizonte,
A ti que sin pensarlo dos veces me ha concedido sus años y la ternura de sus besos,
A ti te proclamo desde ahora trovadora de mis ansias y dueña de mi amor confeso.
Ricardo Felipe
Un soñador sin mucha estirpe