PESCADOR DE VERSOS
Poeta asiduo al portal
Por andar en tus caminos...
y dormir acurrucado entre tus alas argentinas
y navegar por las corrientes de tus mares,
hoy en calma, a veces inquietos pero misteriosos siempre.
Por sepultar estas ganas en lo fértil de tu cuerpo,
escarchado de temores, perfumado de gladiolas y de arena.
Por sortear las tempestades que estremecen mis sentidos
y sacuden mis instintos, todo diera.
Por seguir la fresca brisa de tus vuelos migratorios
y buscar en tus corolas la preciosa perla virgen
que se esconde en tus virtudes.
Por cruzar el puente añejo
que separa la razón de la locura,
y ensayar mil trazos nuevos en el lienzo de tu cuerpo.
Por elevarme en tus cielos
y volar en libertad por cada una de tus nubes.
Por beber una sola de las gotas de tu néctar
dejo seco el corazón, sin sangre,
sin pasiones que se muevan por sus venas.
Por ser tuyo doy el tiempo que mis días me deparen
y renuncio dòcilmente a la vida que con buena fe,
la cordura me aconseje.
Todo lo normal, lo común aventaría
y quemaría en tus costas esas naves que me vuelven
a las mías; por ser tuyo al mundo entero esquivaría.
y dormir acurrucado entre tus alas argentinas
y navegar por las corrientes de tus mares,
hoy en calma, a veces inquietos pero misteriosos siempre.
Por sepultar estas ganas en lo fértil de tu cuerpo,
escarchado de temores, perfumado de gladiolas y de arena.
Por sortear las tempestades que estremecen mis sentidos
y sacuden mis instintos, todo diera.
Por seguir la fresca brisa de tus vuelos migratorios
y buscar en tus corolas la preciosa perla virgen
que se esconde en tus virtudes.
Por cruzar el puente añejo
que separa la razón de la locura,
y ensayar mil trazos nuevos en el lienzo de tu cuerpo.
Por elevarme en tus cielos
y volar en libertad por cada una de tus nubes.
Por beber una sola de las gotas de tu néctar
dejo seco el corazón, sin sangre,
sin pasiones que se muevan por sus venas.
Por ser tuyo doy el tiempo que mis días me deparen
y renuncio dòcilmente a la vida que con buena fe,
la cordura me aconseje.
Todo lo normal, lo común aventaría
y quemaría en tus costas esas naves que me vuelven
a las mías; por ser tuyo al mundo entero esquivaría.
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