Veo la vida, a través del vaso citadino y de una fría oscuridad
centellada por gritos agados de dolor producidos
por el filo que empuña la mano cargada de ira.
Veo la vida, a través del espejo malva
transgredido por la dentadura de la bestia,
que empaña su color con vaho coagulado.
Veo, a través de los ojos del lobo
que en cacería continua se encuentra;
a través de la sangre,
a través del miedo,
a través de la bondad nula del hombre.
Veo...veo a través de la luz que se me fue negada desde niño
centellada por gritos agados de dolor producidos
por el filo que empuña la mano cargada de ira.
Veo la vida, a través del espejo malva
transgredido por la dentadura de la bestia,
que empaña su color con vaho coagulado.
Veo, a través de los ojos del lobo
que en cacería continua se encuentra;
a través de la sangre,
a través del miedo,
a través de la bondad nula del hombre.
Veo...veo a través de la luz que se me fue negada desde niño