El porquero de Agamenón
Poeta recién llegado
A tu dedo meñique,
el de tu mano derecha,
quiero hacerle un verso.
Uno delgado, alfeñique.
Uno rimado, palique
Que sin mucho sentido,
va escapando perdido,
parloteando al viento.
A tu dedo meñique,
un verso libre, fugado
del oxidado alambique
de mi corazón desierto;
Y que silbando, se escapa,
huye, salta y disparata
de tus falanges de plata,
hasta tus ojos abiertos.
Un versillo digital,
que ya viaja, alargado
hasta tu mano derecha.
Una punta de flecha,
una saeta singular,
que rozando el anular
va a alojarse en el lugar
donde sentirse satisfecha.
Verso a un solo dedo,
a uno muy determinado,
que de tu mano alumbra.
Verso que nace iluminado,
luz que borra la penumbra
que produjo el amor varado,
que no siendo ya deseado,
en tus dedos se vislumbra.
Fco Hermoso Gadeo
el de tu mano derecha,
quiero hacerle un verso.
Uno delgado, alfeñique.
Uno rimado, palique
Que sin mucho sentido,
va escapando perdido,
parloteando al viento.
A tu dedo meñique,
un verso libre, fugado
del oxidado alambique
de mi corazón desierto;
Y que silbando, se escapa,
huye, salta y disparata
de tus falanges de plata,
hasta tus ojos abiertos.
Un versillo digital,
que ya viaja, alargado
hasta tu mano derecha.
Una punta de flecha,
una saeta singular,
que rozando el anular
va a alojarse en el lugar
donde sentirse satisfecha.
Verso a un solo dedo,
a uno muy determinado,
que de tu mano alumbra.
Verso que nace iluminado,
luz que borra la penumbra
que produjo el amor varado,
que no siendo ya deseado,
en tus dedos se vislumbra.
Fco Hermoso Gadeo
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