legendario
Poeta que considera el portal su segunda casa
Te miro y veo lánguida estampa,
tétricas hostias de chapitel;
turrón divino,
bikini austero;
mi voz se quiebra
como un cristal
En la laguna se ve el reflejo
de tu silueta cual figurín;
piel de canela,
carne de seda;
mis manos tiemblan
cual manantial
Mis ojos danzan de sur a norte
y se detienen en un lugar,
donde mis dedos
tejen arpegios,
donde mi lengua
canta al compás
Ríen tus ojos de luna en celo,
clama tu esencia de eternidad
gemidos tiernos
como alma en pena,
resoplos dulces
de caridad
Te miro y veo lánguida estampa;
te veo y miro cual figurín;
mis manos tiemblan,
mi voz se quiebra,
tu ojos ríen
de saciedad
tétricas hostias de chapitel;
turrón divino,
bikini austero;
mi voz se quiebra
como un cristal
En la laguna se ve el reflejo
de tu silueta cual figurín;
piel de canela,
carne de seda;
mis manos tiemblan
cual manantial
Mis ojos danzan de sur a norte
y se detienen en un lugar,
donde mis dedos
tejen arpegios,
donde mi lengua
canta al compás
Ríen tus ojos de luna en celo,
clama tu esencia de eternidad
gemidos tiernos
como alma en pena,
resoplos dulces
de caridad
Te miro y veo lánguida estampa;
te veo y miro cual figurín;
mis manos tiemblan,
mi voz se quiebra,
tu ojos ríen
de saciedad