tronk
Poeta fiel al portal
A tu lado
la ciudad pierde sus esquinas
y el cielo aletea próximo,
se me arrima y susurra
escalando abajo.
-juntos tejemos una trama sencilla
que proyecta un horizonte claro-
El pañuelo asoma desde dentro del bolsillo,
prometiendo un siempre
luce inmaculado.
-hasta la despedida, nonata, sonríe,
al observarnos desnudos
y por el infinito amadrinados-.
A tu lado.
Adherido al tiempo mutante y elástico
que jamás envejece
aunque pendule simulando ser exacto.
A tu lado desisto de la lógica aplastante.
Me limpio de credos plagados de subterfugios y de cruces.
Infrinjo castigo a las leyes y códigos humanos,
impuestos y supuestos como inquebrantables.
Despierto y hallo tangibles
los que eran yacimientos oníricos.
Tomo la brea más duradera
y doy luz a la mente e incendio mi cuerpo.
Decidido, insisto e insisto y renazco,
al recibir con gratitud y complacido
los nacimientos e incluso la muerte
de cada instante,
sabiendo que...
tras cualquier ocaso amanece,
que nunca significa celda
y que después es demasiado tarde.
Cuando juntos: palpo lo imposible;
lo lamo como a caramelo,
lo muerdo como a manzana
y atiendo a la tentación
de encontrar el universo
que anhelaba siendo un niño.
A tu lado
pierdo la cabeza
y soy Dios igual que ateo;
aprendo a amar
porque sé olvidarme.
318-omu G.S. (Bcn. 2014)
la ciudad pierde sus esquinas
y el cielo aletea próximo,
se me arrima y susurra
escalando abajo.
-juntos tejemos una trama sencilla
que proyecta un horizonte claro-
El pañuelo asoma desde dentro del bolsillo,
prometiendo un siempre
luce inmaculado.
-hasta la despedida, nonata, sonríe,
al observarnos desnudos
y por el infinito amadrinados-.
A tu lado.
Adherido al tiempo mutante y elástico
que jamás envejece
aunque pendule simulando ser exacto.
A tu lado desisto de la lógica aplastante.
Me limpio de credos plagados de subterfugios y de cruces.
Infrinjo castigo a las leyes y códigos humanos,
impuestos y supuestos como inquebrantables.
Despierto y hallo tangibles
los que eran yacimientos oníricos.
Tomo la brea más duradera
y doy luz a la mente e incendio mi cuerpo.
Decidido, insisto e insisto y renazco,
al recibir con gratitud y complacido
los nacimientos e incluso la muerte
de cada instante,
sabiendo que...
tras cualquier ocaso amanece,
que nunca significa celda
y que después es demasiado tarde.
Cuando juntos: palpo lo imposible;
lo lamo como a caramelo,
lo muerdo como a manzana
y atiendo a la tentación
de encontrar el universo
que anhelaba siendo un niño.
A tu lado
pierdo la cabeza
y soy Dios igual que ateo;
aprendo a amar
porque sé olvidarme.
318-omu G.S. (Bcn. 2014)
Última edición: