José Lucena
Poeta que considera el portal su segunda casa
(Un poema que nació con la urgencia de amar quien sos)
A la palabra
no audible
que aguardo en mis adentros
Al destello de miel
Al verso desnudo
que invoca ser vestido
mientras callas…
Y miras el horizonte
para hacerte sustancia crepuscular
(Sublime es el cielo Larense
cuando tú habitas en él).
A la imaginación…
Tus labios de níspero
ocupan mis momentos
más plenos
y no hallo una grieta
que me permita transitar
entre lo que deseo
y lo que no es.
A tu condición femenina…
a esa osadía de haberte mirado
más de una vez
más de un siglo equinoccial.
A tu longevidad…
una oda a tus orígenes
y una rosa entre las manos
limitando con mis miedos
de adornar tu rostro,
pétalo a pétalo
conozco la morfología
de tus ojos.
A la palabra
no audible
que aguardo en mis adentros
Al destello de miel
Al verso desnudo
que invoca ser vestido
mientras callas…
Y miras el horizonte
para hacerte sustancia crepuscular
(Sublime es el cielo Larense
cuando tú habitas en él).
A la imaginación…
Tus labios de níspero
ocupan mis momentos
más plenos
y no hallo una grieta
que me permita transitar
entre lo que deseo
y lo que no es.
A tu condición femenina…
a esa osadía de haberte mirado
más de una vez
más de un siglo equinoccial.
A tu longevidad…
una oda a tus orígenes
y una rosa entre las manos
limitando con mis miedos
de adornar tu rostro,
pétalo a pétalo
conozco la morfología
de tus ojos.
Última edición: