caraquenia
Poeta recién llegado
¡Solo siente! Susurraste-
atizando fuegos, sudores, mieles
Sensualidad que tus latidos despertaron.
Puse en tu mano llave y cerrojo.
¡Dulce vigilia fue a tu lado!
Algo de niño, algo de anciano
algo de nuestra historia adolescente.
Me sentí tuya en otra vida,
nunca hablaron tanto los silencios.
Y voy, como cordero al matadero
condenándome al inevitable adiós
buscando excusas para hallarte
arañando horas sin tu nombre
disfrazando de lluvia la tristeza.
Nunca temí tanto al silencio
¿acaso ves la misma luna en este cielo?
Quisiera perderme en la mujer que soy
en mi armadura oxidada,
saboreando soledades
pero escojo, instintiva, tus estrellas
-Aunque no las prometiste-
y tus abrazos futuros
por si la vida los subasta.
Si no,
hiérame tu silencio
el tiempo borre tu beso
kilómetros desgasten esperanzas
y vuelen las palomas a otros nidos.
Quedará lo eterno, pendiente,
como en un perchero
para nuevas vidas
para nuevos silencios.
atizando fuegos, sudores, mieles
Sensualidad que tus latidos despertaron.
Puse en tu mano llave y cerrojo.
¡Dulce vigilia fue a tu lado!
Algo de niño, algo de anciano
algo de nuestra historia adolescente.
Me sentí tuya en otra vida,
nunca hablaron tanto los silencios.
Y voy, como cordero al matadero
condenándome al inevitable adiós
buscando excusas para hallarte
arañando horas sin tu nombre
disfrazando de lluvia la tristeza.
Nunca temí tanto al silencio
¿acaso ves la misma luna en este cielo?
Quisiera perderme en la mujer que soy
en mi armadura oxidada,
saboreando soledades
pero escojo, instintiva, tus estrellas
-Aunque no las prometiste-
y tus abrazos futuros
por si la vida los subasta.
Si no,
hiérame tu silencio
el tiempo borre tu beso
kilómetros desgasten esperanzas
y vuelen las palomas a otros nidos.
Quedará lo eterno, pendiente,
como en un perchero
para nuevas vidas
para nuevos silencios.