A un amigo
En esta clara mañana
bajo el trino de gorriones,
mientras la hierba aroma emana
embriagando corazones...
y la fuente arroja frescura,
vengo a verte amigo mío
por ser quien paz me procura
haga calor, haga frío.
Dónde mejor si no para
descansar de este viento
que no se calla y no para
por mucho que siempre intento.
Vientos de infierno, de pena
que aún vuelan incesantes
y el dolor se hace condena
ante sus vuelos rasantes.
Eres mi alma confidente,
compañero de lágrimas,
mi amigo único existente
que calla y oye mis grimas.
Por tu acogedor silencio,
por tu escucha sin igual
a quien siempre me evidencio
desahogando mi mal,
a ti, sin pensar acudo
porque creo en ti mi amigo
con mi espíritu desnudo
a guarecerme en tu abrigo.
Aunque no tenga respuesta,
no puedas dar solución,
tu compañía dispuesta
relaja este corazón.
A pesar de ser un banco
serás siempre amigo mío,
¡un banco mi amigo! un banco
haga calor, haga frío.
Luis
Derechos reservados