Josimar Moran
Poeta fiel al portal
I
Hilvanando soledades
se construyen las heridas,
juntando las ansiedades
mil almas fueron vencidas.
Y en extraño pacto unidas
dos fingidas libertades
como cometas suicidas
rebasando tempestades
forjando sendas torcidas,
siguiendo falsas verdades;
ilusiones prohibidas
creando infidelidades.
I I
Eso fuimos tú y yo un día.
Eso fuimos un instante:
Un segundo fuiste mía,
un segundo fui tu amante.
Y una falacia nacía
de un delirio desbordante;
pues el sueño en que vivía
como néctar embriagante
mis sentidos aturdía
tornándome un ser distante
tan lleno de cobardía
y a la vez tan arrogante.
I I I
Porque creí asir mi estrella
en el momento que vi
esa tu imagen tan bella
reposando junto a mí.
Mas queriendo ocultar la huella
del mundano frenesí
recobraste de doncella
un pudor que no entendí,
me inventaste una querella
por un beso que te dí;
preguntaste si como a ella
a tí también te mentí.
I V
Ningún argumento es válido
para la dulce traición,
aún si espejismo cálido
alimenta el corazón.
Inmaduro y minusválido,
tarado y sin emoción
soñador del sueño escuálido
que anticipa decepción.
Así es mi sino, tan pálido
que llora de frustración;
pues un sentimiento plácido
se tornó en vil sinrazón.
V
Y callando el desengaño
con la voz de la mentira,
el egoísmo hace daño
y el futuro se retira.
En lo fútil de un engaño
el dolor que se respira
es la nostalgia de antaño
que en mi hoy aún se transpira,
y magnifica el tamaño
del sueño que el alma aspira;
mas en exorcismo extraño
te adormeces en mi lira.
V I
Luego vuelve la verdad
a redoblar mi esperanza
y ya más la obscuridad
en mi presente no avanza.
Diviso felicidad
donde sólo hubo venganza
y la amarga soledad
se esconde tras lontananza.
Mi triste realidad
brota desde la confianza
trayéndole sanidad
a mi perdida templanza.
V I I
Ya mi espanto terminó.
La tristeza fue vedada
y el ayer que me dañó
se ha perdido entre la nada.
El vacío se llenó
con la bendición sagrada
que el pecado redimió
con la luz de tu mirada.
Y en un segundo murió
tanta pena acumulada
pues el cielo a mi te envió
una mañana estrellada. . .
(Diciembre 14, 15 y 25 de 2010 y Enero 13, 2011)
Hilvanando soledades
se construyen las heridas,
juntando las ansiedades
mil almas fueron vencidas.
Y en extraño pacto unidas
dos fingidas libertades
como cometas suicidas
rebasando tempestades
forjando sendas torcidas,
siguiendo falsas verdades;
ilusiones prohibidas
creando infidelidades.
I I
Eso fuimos tú y yo un día.
Eso fuimos un instante:
Un segundo fuiste mía,
un segundo fui tu amante.
Y una falacia nacía
de un delirio desbordante;
pues el sueño en que vivía
como néctar embriagante
mis sentidos aturdía
tornándome un ser distante
tan lleno de cobardía
y a la vez tan arrogante.
I I I
Porque creí asir mi estrella
en el momento que vi
esa tu imagen tan bella
reposando junto a mí.
Mas queriendo ocultar la huella
del mundano frenesí
recobraste de doncella
un pudor que no entendí,
me inventaste una querella
por un beso que te dí;
preguntaste si como a ella
a tí también te mentí.
I V
Ningún argumento es válido
para la dulce traición,
aún si espejismo cálido
alimenta el corazón.
Inmaduro y minusválido,
tarado y sin emoción
soñador del sueño escuálido
que anticipa decepción.
Así es mi sino, tan pálido
que llora de frustración;
pues un sentimiento plácido
se tornó en vil sinrazón.
V
Y callando el desengaño
con la voz de la mentira,
el egoísmo hace daño
y el futuro se retira.
En lo fútil de un engaño
el dolor que se respira
es la nostalgia de antaño
que en mi hoy aún se transpira,
y magnifica el tamaño
del sueño que el alma aspira;
mas en exorcismo extraño
te adormeces en mi lira.
V I
Luego vuelve la verdad
a redoblar mi esperanza
y ya más la obscuridad
en mi presente no avanza.
Diviso felicidad
donde sólo hubo venganza
y la amarga soledad
se esconde tras lontananza.
Mi triste realidad
brota desde la confianza
trayéndole sanidad
a mi perdida templanza.
V I I
Ya mi espanto terminó.
La tristeza fue vedada
y el ayer que me dañó
se ha perdido entre la nada.
El vacío se llenó
con la bendición sagrada
que el pecado redimió
con la luz de tu mirada.
Y en un segundo murió
tanta pena acumulada
pues el cielo a mi te envió
una mañana estrellada. . .
(Diciembre 14, 15 y 25 de 2010 y Enero 13, 2011)