Alfie Arellano
Poeta recién llegado
Un barco en altamar
era azotado por penas que parecían olas.
Un navegante, ¡triste navegante!
Los peces reían su silencio, atroz.
Aves gigantes sobrevolaban,
del navegante, su cabeza turbia;
un mar inmenso, del tamaño
de un pensamiento.
A mitad del mar vivía, como en una grieta
de un sentimiento destrozado, agónico.
Surcando sin rumbo los óceanos de su mente,
harponeando ilusiones varias, todas falsas.
Melancolía.
Tristeza muda.
Llanto que grita.
Melancolía que deambula.
Canciones de marineros suenan,
cual marcha fúnebre.
Se lanzó al vacío de sus penas;
murió ahogado.
era azotado por penas que parecían olas.
Un navegante, ¡triste navegante!
Los peces reían su silencio, atroz.
Aves gigantes sobrevolaban,
del navegante, su cabeza turbia;
un mar inmenso, del tamaño
de un pensamiento.
A mitad del mar vivía, como en una grieta
de un sentimiento destrozado, agónico.
Surcando sin rumbo los óceanos de su mente,
harponeando ilusiones varias, todas falsas.
Melancolía.
Tristeza muda.
Llanto que grita.
Melancolía que deambula.
Canciones de marineros suenan,
cual marcha fúnebre.
Se lanzó al vacío de sus penas;
murió ahogado.
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