tempus
Poeta recién llegado
Soy de tu sangre,
eres mi padre.
Pero no por un apellido darme,
lograras tus errores borrar,
ellos nunca pasaran,
ellos nunca se olvidaran.
Viniste un dia,
cruzando toda una gran ciudad,
¿Es así, verdad?.
Para visitar a dos pequeñas,
que entendían poco y nada,
de cómo era ésto de que su papa,
nunca en casa fuese a estar.
Es que sucede que mama,
temiendo que en nuestra infancia,
por sus tristezas, fuesemos a llorar.
Nos invento una historia,
en donde tu te dedicabas a viajar,
y nosotras cada vez que un avión pasaba,
a nuestro padre debíamos saludar.
Es extraño,
saber, que hubiese preferido,
congelar ese instante,
donde permaneciamos engañadas,
saludando a aquel ser ideal,
que no nos fallaba,
que creiamos que
en su corazón nos guardaba.
Qué extraño saber,
que preferia no conocerte,
y en una mentira meterme,
antes de saber, que tú no me quieres.
Oh!padre, oh! sangre...
que habre hecho mal,
que mis abrazos no los quieres aceptar,
y te dedicas a calumniar,
a ofender a mi mama.
Si supieras cuanto ella te ama,
y cómo humedecidos quedan sus ojos,
cuando tú te marchas.
Aunque tus rasgos
sigan en mi piel,
aunque mi sangre,
sea la misma que forma tu carne.
Yo, ya me canse,
le entrego a la sangre,
a la piel,
todo mi querer...
eres mi padre.
Pero no por un apellido darme,
lograras tus errores borrar,
ellos nunca pasaran,
ellos nunca se olvidaran.
Viniste un dia,
cruzando toda una gran ciudad,
¿Es así, verdad?.
Para visitar a dos pequeñas,
que entendían poco y nada,
de cómo era ésto de que su papa,
nunca en casa fuese a estar.
Es que sucede que mama,
temiendo que en nuestra infancia,
por sus tristezas, fuesemos a llorar.
Nos invento una historia,
en donde tu te dedicabas a viajar,
y nosotras cada vez que un avión pasaba,
a nuestro padre debíamos saludar.
Es extraño,
saber, que hubiese preferido,
congelar ese instante,
donde permaneciamos engañadas,
saludando a aquel ser ideal,
que no nos fallaba,
que creiamos que
en su corazón nos guardaba.
Qué extraño saber,
que preferia no conocerte,
y en una mentira meterme,
antes de saber, que tú no me quieres.
Oh!padre, oh! sangre...
que habre hecho mal,
que mis abrazos no los quieres aceptar,
y te dedicas a calumniar,
a ofender a mi mama.
Si supieras cuanto ella te ama,
y cómo humedecidos quedan sus ojos,
cuando tú te marchas.
Aunque tus rasgos
sigan en mi piel,
aunque mi sangre,
sea la misma que forma tu carne.
Yo, ya me canse,
le entrego a la sangre,
a la piel,
todo mi querer...