Jhon Barros
Poeta adicto al portal
A una Amante
30/07/2013
Mujer que perfumas tu cuerpo
con esencia de olores,
mujer que caminas y en tu camino
dejas un vaivén de colores,
mujer que te mueves dibujando formas
que tratan de imitar los pintores,
que te vistes de seda y satín,
…mujer que existes para mí.
Te llaman la amante,
por entregarte,
por dejarte seducir
por mi loco ir y venir,
por arriesgarte a vivir junto a mi
por dejarme cabalgar en tu montura,
por convertir en mía tu figura,
por corresponder a mis locas aventuras,
por regalarme noches de locura.
Yo te llamo, mi vida,
porque disfruto contigo cada día,
de tu pelo moviéndose al viento,
de tu suave roce, de tu suave voz
de las caricias que me regalas,
de la pasión, adornada por la palabra amor.
Mujer que ríes,
mujer que sueñas,
mujer que anhelas,
mujer que al mundo das vida,
sonríe y muestra tu orgullo,
que el pecado no es tuyo.
El pecado es mío, por buscarte
si es mío, por ver tu belleza y no negarme
por ser débil al placer de admirarte,
porque en tus ojos un día me dibuje,
y de esos ojos, no me quise desvanecer.
Amante,
aunque el mundo lo critique,
y quieran que este sentimiento claudique.
Que no hay pecado ante los ojos de Dios,
si se esconde en él, el sentimiento del amor.
30/07/2013
Mujer que perfumas tu cuerpo
con esencia de olores,
mujer que caminas y en tu camino
dejas un vaivén de colores,
mujer que te mueves dibujando formas
que tratan de imitar los pintores,
que te vistes de seda y satín,
…mujer que existes para mí.
Te llaman la amante,
por entregarte,
por dejarte seducir
por mi loco ir y venir,
por arriesgarte a vivir junto a mi
por dejarme cabalgar en tu montura,
por convertir en mía tu figura,
por corresponder a mis locas aventuras,
por regalarme noches de locura.
Yo te llamo, mi vida,
porque disfruto contigo cada día,
de tu pelo moviéndose al viento,
de tu suave roce, de tu suave voz
de las caricias que me regalas,
de la pasión, adornada por la palabra amor.
Mujer que ríes,
mujer que sueñas,
mujer que anhelas,
mujer que al mundo das vida,
sonríe y muestra tu orgullo,
que el pecado no es tuyo.
El pecado es mío, por buscarte
si es mío, por ver tu belleza y no negarme
por ser débil al placer de admirarte,
porque en tus ojos un día me dibuje,
y de esos ojos, no me quise desvanecer.
Amante,
aunque el mundo lo critique,
y quieran que este sentimiento claudique.
Que no hay pecado ante los ojos de Dios,
si se esconde en él, el sentimiento del amor.
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