pablo7972
Poeta que considera el portal su segunda casa
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Vendrán soles
que velarán las lunas llorosas,
y lunas que nos regresarán
de aquellos soles confidentes
sus ascuas sin arder,
tal vez las estrellas de hematites
arañando el firmamento
con la sanguina impregnando sus puntas
numerosas cual ejército
y vértices de alfiler
en un acerillo tan diminuto para ellas
como es el universo que las mantiene en suspenso,
agujereen tal vez el antifaz ante nuestros ojos
para ser por un instante nosotros
y no más cómplices ya ni testigos silenciosos
pendiendo de la bóveda estrepitosa
que calma con su quejido hondo
el restallar que nos conturba
por el doble de las lágrimas al caer.
Asiento y respiro del murmullo
las vivencias y chanzas que bracean en el éter
y nos retornan en nostalgia y voluta aspersa
al tiempo que no ha cesado de correr,
y una vez más regresado como compañero
fiel de letanías, risas y asedio,
a veces, melodía para nuestro sencillo duelo,
y de su mano retomadas ciertas las historias
que desasiera y las que su llave envía a destierro,
a las que volteará su polvo mísero sobre sacrosanto lecho,
dádiva escupida sin paladear en el adentro,
puertas al mañana y del aún apenas cerrándose ayer,
entrever aquellos episodios indelebles
rictus de locuaces y amargas quimeras
enigmas del querer que ya desconoceré,
a una amiga que se va, y se ha ido,
y se está yendo... a la vez.
Estorban las risas ausentes
que fingen ser recuerdos presentes
barridos por la misma escoba
que limpia sus legañas a las estatuas
oníricas, empíreas, pacientes,
frente a las simas que abre la alcoba
e impertérritos gigantes al pie
que la memoria con sus fuerzas ejercidas
yergue antes de perecer.
Me borro de un limbo de desórdenes
y cierro la portezuela al ínclito mago
de mis pasillos, chimeneas, andenes,
cristales avahados al atardecer,
y en mis propias brasas arderé
con el combustible de mi negra sangre
que me derive la poesía adonde deba ser,
adonde mueran los astros que eclipsan
de las noches el fulgor
y del día sempiternas
las sombras ténebres del amor;
a una amiga que se va, y se va...
sin decir adiós y sólo "volveré".
Cruzar las fronteras a ciegas, a solas,
sin permiso del autor de versos cínicos
y lánguidas, necias prosas,
largos paseos por el riachuelo de las horas
desamarrando de las orillas del foro
las principales naves del elenco y sus maromas
para no impedirles que los mares las arrastren
junto a los sintagmas y aforismos, versos, estrofas
sin rozarles certera la brisa cadenciosa
que en su pulcra fortuna azora sinrazón y genio,
el numen, el estro, la diva y la musa fingida,
deslazados como si del mundo hubiéramos sido lastre
y no la chispa de ingenio de alguien que se va
adonde sea halo de incienso al respirar
y añoranzas desde tu primera prosa
hasta que el tiempo "morriñento"
y la distancia hagan del silencio
alfombra para nuestros pies...
...a una amiga que se va,
y yéndose se ha ido
sin saber por qué ni adónde va.

Morriñento, nostálgico.
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