Rafael Chavez
Poeta adicto al portal
No te vallas nunca compañera
cuando nos vimos en la ventana
el cielo se pintaba de gris
y como concierto celestial la lluvia
caía en el tejado.
La araña tenía nueva casa
y en mi cuarto había olor a mujer.
La llovizna juega con las rosas
y en este atardecer
moja el amor de tarde en tarde.
Ven y no te alejes
deja que el sol se apague lentamente
y venga la novia luna con su manto
de estrellas y azahares.
Pero, todavía afuera,
la ventana se pinta de gris
y la lluvia toca en el tejado
esa canción de amor
de tarde en tarde
Y de vez en vez.
No te marches compañera.
cuando nos vimos en la ventana
el cielo se pintaba de gris
y como concierto celestial la lluvia
caía en el tejado.
La araña tenía nueva casa
y en mi cuarto había olor a mujer.
La llovizna juega con las rosas
y en este atardecer
moja el amor de tarde en tarde.
Ven y no te alejes
deja que el sol se apague lentamente
y venga la novia luna con su manto
de estrellas y azahares.
Pero, todavía afuera,
la ventana se pinta de gris
y la lluvia toca en el tejado
esa canción de amor
de tarde en tarde
Y de vez en vez.
No te marches compañera.