AR_Bariloche
Poeta recién llegado
¿Cómo hace para atender tanta gente enferma y no enfermarse?
¿Cómo hace para atender tanta gente enferma y no llorar?
Vi salir de esa misma habitación a un abuelo,
Y como lo recibía su nietita.
Él mostró su alegría al verla y con eso,
Le mintió que todo estará bien.
Apenas podía caminar, y sentado,
Se dormía esperando el sonriente final.
A mi lado,
Se movía esquizofrénicamente y de dolor,
Un pequeñito (amante de la inocencia)
Como si quisiera escapar de si mismo
Y de lo que es sentir morir.
Y su madre,
Sabiendo que lo único que queda es esperar,
Se desespera.
Frente de mi se abren las puertas,
Y en silla de ruedas sale la anciana
Llena de golpes y hematomas,
Custodiada por sus dos escoltas.
Luego de su moribundo desfile,
Todos la seguían pensando
Con sus caras de lástima.
La anciana sigue su camino, pero muy contenta,
Porque en cualquier momento
Podría irse, para jamás volver a ver
Esas caras que la abuchearon de tristeza.
Reconozco y afirmo, con lo poco que he observado
(Y lo mucho que ven muchos),
Que fuera y dentro de este sitio,
La doctora es una mujer de diamante,
Inquebrantable,
Afrontadora de propios sueños.
Sé que leerás esto algún día,
Y a ti te comunico:
Amas tanto la vida,
Que tu pasión es sanarla,
Y la mia... Es entenderte.
¿Cómo hace para atender tanta gente enferma y no llorar?
Vi salir de esa misma habitación a un abuelo,
Y como lo recibía su nietita.
Él mostró su alegría al verla y con eso,
Le mintió que todo estará bien.
Apenas podía caminar, y sentado,
Se dormía esperando el sonriente final.
A mi lado,
Se movía esquizofrénicamente y de dolor,
Un pequeñito (amante de la inocencia)
Como si quisiera escapar de si mismo
Y de lo que es sentir morir.
Y su madre,
Sabiendo que lo único que queda es esperar,
Se desespera.
Frente de mi se abren las puertas,
Y en silla de ruedas sale la anciana
Llena de golpes y hematomas,
Custodiada por sus dos escoltas.
Luego de su moribundo desfile,
Todos la seguían pensando
Con sus caras de lástima.
La anciana sigue su camino, pero muy contenta,
Porque en cualquier momento
Podría irse, para jamás volver a ver
Esas caras que la abuchearon de tristeza.
Reconozco y afirmo, con lo poco que he observado
(Y lo mucho que ven muchos),
Que fuera y dentro de este sitio,
La doctora es una mujer de diamante,
Inquebrantable,
Afrontadora de propios sueños.
Sé que leerás esto algún día,
Y a ti te comunico:
Amas tanto la vida,
Que tu pasión es sanarla,
Y la mia... Es entenderte.