Francisco de Torres
Poeta asiduo al portal
Cerró la muerte esos ojos inocentes,
esa sonrisa dulce que asomaba a tus labios;
ese corazón naciente que latía con la vida.
Apenas te asomaste a ella,
a tus ocho años,
y ya el destino segó tu existencia.
Fuiste víctima de la maldad
de los hombres.
De una guerra que truncó tu destino
en un mundo de crepúsculos negros.
Y la sangre corrió por las calles,
aullando como lobos hambrientos,
gritando en cada esquina,
sollozando, abriendo lamentos,
hambre, miseria, destrucción, muerte...
por la locura de aquellos
que ostentan el poder,
sin reconocer la vida
en cada latido.
Y yo siento tu muerte
unida a la mía,
a todos los muertos del mundo,
a todos los muertos inocentes
que cubren la faz de la tierra.
¡Oh, criatura inocente!
¡Oh, sangre inútilmente derramada!
¡Oh, cuerpo sin vida!
¡Oh, ausencia de ti misma!
¡Cómo late mi dolor con tu ausencia!
¡Cómo el corazón del mundo
estalla en un grito infinito!
¡Cómo no ignorar tu muerte!
pequeño ser frágil.
Aleteo de vida,
que apenas levantaste el vuelo,
tus alas cortaron
la maldad de los hombres.
esa sonrisa dulce que asomaba a tus labios;
ese corazón naciente que latía con la vida.
Apenas te asomaste a ella,
a tus ocho años,
y ya el destino segó tu existencia.
Fuiste víctima de la maldad
de los hombres.
De una guerra que truncó tu destino
en un mundo de crepúsculos negros.
Y la sangre corrió por las calles,
aullando como lobos hambrientos,
gritando en cada esquina,
sollozando, abriendo lamentos,
hambre, miseria, destrucción, muerte...
por la locura de aquellos
que ostentan el poder,
sin reconocer la vida
en cada latido.
Y yo siento tu muerte
unida a la mía,
a todos los muertos del mundo,
a todos los muertos inocentes
que cubren la faz de la tierra.
¡Oh, criatura inocente!
¡Oh, sangre inútilmente derramada!
¡Oh, cuerpo sin vida!
¡Oh, ausencia de ti misma!
¡Cómo late mi dolor con tu ausencia!
¡Cómo el corazón del mundo
estalla en un grito infinito!
¡Cómo no ignorar tu muerte!
pequeño ser frágil.
Aleteo de vida,
que apenas levantaste el vuelo,
tus alas cortaron
la maldad de los hombres.