AIBAEZA
Poeta adicto al portal
Y otra vez la luna me asalta con tus besos
Y me ahogo en la marea del amor desmedido,
Y me hundo en tu carne encendida, sola,
Desarmada, ardiendo en el fuego vivo
De tus brazos. Y te miro, y me miras clavando
Tu vida en mi cuerpo y tus ojos tristes en mi alma.
Y la luna en el cielo nos mira, solitaria, vigilante
Y envidiosa de muchos siglos, muda y provocadora,
De la pasión y el amor que nos alimenta y consume.
Y me abrazo a ti, desesperada, mientras pronuncias
Mi nombre como una letanía, como una oración
Que ha de salvarnos del desamor y del olvido.
Y me llenas y te lleno, y la luna huye, furiosa,
Llorando calladamente, dejando tras su luz
Un reguero de silencio y un mar de desconsuelo.