José Segundo Cefal
Poeta que considera el portal su segunda casa
En otros poetas hallareis la fórmula,
como una oración del día.
O como cuando os imploraban otra vez la palabra
en unos estructurados pechos.
Esas cosas aburrían.
Tratasteis de alejaros de dios
y más allá, más allá de dios una cama de sexo oscuro.
Dios y estos oscuros laberintos.
Más allá de dios,
de la búsqueda de dios y los hilos invisibles.
Todo lo movía el más allá.
A un lado dejasteis morir los espacios distantes
que nunca podréis alcanzar.
Prohibido.
Cerrad el hueco.
Cosechad impurezas.
Jugad también con los dados de dios.
Prohibido.
Seguid vivos más allá
Insuflaros de esperanza
Prohibido
Matad al feliz caminante que espera.
Soñad con árboles-madres-padres
Pausado prohibido.
Soñáis en un distante cielo
Pero
¿De dios y estas ficciones tan elevadas
os alejáis?
Pediréis mañana la salvación,
perdonándoos una vez más el pecado ante dios y la vida.
Acabareis acariciando una rana negra
Rezándole un padrenuestro
Cierro los ojos para no veros.
No vengáis por mi.
Nunca he conservado vuestros hábitos.