Ayax
Poeta que considera el portal su segunda casa
(Dos sonetos a todas las poetisas que lloran el abandono de un amor)
No deje que la magia de su alcoba
se marchite por falta de pasión;
ni gaste más esperas y dolor
en largas soledades que le agobian.
Ni piense que, quizá, si hoy le solloza
mañana vuelva quien ayer partió;
pues si nunca su amor él valoró
su llanto menos, le importará ahora.
Permítase, mejor, nuevos ensueños,
que a sus pupilas hagan sonreír
y deje que otros labios más sinceros
con más grato y profundo frenesí,
a usted hagan, quizá, probar el cielo
y su pena le arranquen de raíz.
Y aunque hoy duerma la magia de su alcoba;
bien puede despertar si estos sonetos
la mueven a mirarse en el espejo
sin llanto, sin rubor y sin congojas.
Y cierto estoy, a sí misma, muy preciosa
usted se encontrará, y más por eso
es triste que lo dulce de su aliento
sollozo sea, y no beso de su boca.
Por tal razón, le expreso que permita
roce al menos la piel de sus poemas,
el aroma de alguna flor distinta
al clavel melancólico y en pena:
que le digo, parecen hoy sus letras,
con respeto, señora poetisa.
No deje que la magia de su alcoba
se marchite por falta de pasión;
ni gaste más esperas y dolor
en largas soledades que le agobian.
Ni piense que, quizá, si hoy le solloza
mañana vuelva quien ayer partió;
pues si nunca su amor él valoró
su llanto menos, le importará ahora.
Permítase, mejor, nuevos ensueños,
que a sus pupilas hagan sonreír
y deje que otros labios más sinceros
con más grato y profundo frenesí,
a usted hagan, quizá, probar el cielo
y su pena le arranquen de raíz.
Y aunque hoy duerma la magia de su alcoba;
bien puede despertar si estos sonetos
la mueven a mirarse en el espejo
sin llanto, sin rubor y sin congojas.
Y cierto estoy, a sí misma, muy preciosa
usted se encontrará, y más por eso
es triste que lo dulce de su aliento
sollozo sea, y no beso de su boca.
Por tal razón, le expreso que permita
roce al menos la piel de sus poemas,
el aroma de alguna flor distinta
al clavel melancólico y en pena:
que le digo, parecen hoy sus letras,
con respeto, señora poetisa.
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