Ladime Volcán
Poeta que considera el portal su segunda casa
A veces quisiera diluirme en el silencio
o en la misma soledad de ésta estación;
contrapuntear un rato con el tiempo
para pedirle, incesante, explicación
A veces respiro por los poros indiscretos
que sobresalen de la garganta del pudor;
y a duras penas consigo el aire, y me arrepiento,
de no ser capaz de solicitar la extremaunción.
A veces arrastro los dinosaurios de mis miedos,
embalsamados con el propio aceite que exudó alguna ilusión,
y atravieso el diafragma de lo quejidos viejos
para untarme con la saliva del funesto silbón
Pero a veces, agarrotada la corte del deseo
-ensimismada en la urdimbre de su maquinación-
escapo a ratos por la puerta de un te quiero
y me refugio en las notas de una triste canción.
o en la misma soledad de ésta estación;
contrapuntear un rato con el tiempo
para pedirle, incesante, explicación
A veces respiro por los poros indiscretos
que sobresalen de la garganta del pudor;
y a duras penas consigo el aire, y me arrepiento,
de no ser capaz de solicitar la extremaunción.
A veces arrastro los dinosaurios de mis miedos,
embalsamados con el propio aceite que exudó alguna ilusión,
y atravieso el diafragma de lo quejidos viejos
para untarme con la saliva del funesto silbón
Pero a veces, agarrotada la corte del deseo
-ensimismada en la urdimbre de su maquinación-
escapo a ratos por la puerta de un te quiero
y me refugio en las notas de una triste canción.
::::