Introspectivo.
Poeta adicto al portal
Los silencios de la noche no ayudan
si de olvidarte se trata,
te estampan frente a mi verdad
esa verdad
que nunca pude sostener.
Es verdad que te amé,
te amo y te amaré,
pero aveces no alcanza,
con romperse el alma contra el primer paredón
que se cruce en la avenida.
Así ando hoy,
maltrecho pero derecho,
y un poco desviado,
buscando, mirando para todos lados,
por si acaso apareces
sin previo aviso
frente a mi.
Todo el mundo
se puso en armonía
para verme zozobrar
hasta hundirme
en la discordia de mis pensamientos
mas auténticos y remotos,
frente a mis sentimientos
más absurdos y cristalinos.
No sirve culpar al tiempo,
el tiempo no borra momentos,
solo los llena de polvo
que a veces no sabemos soplar
y se forma una maleza
de recuerdos grises
que tapan lo que uno siente de verdad.
Tal vez el cielo está en mi contra,
tal vez soy yo el que está mal,
pero nunca asimilé esa manera de amar,
tu manera,
esa que amarra y aprieta,
pero me hace querer quedar,
atado por siempre,
a tu piel,
a tus abrazos sin más.
A veces es solo polvo,
que no sabemos soplar.
si de olvidarte se trata,
te estampan frente a mi verdad
esa verdad
que nunca pude sostener.
Es verdad que te amé,
te amo y te amaré,
pero aveces no alcanza,
con romperse el alma contra el primer paredón
que se cruce en la avenida.
Así ando hoy,
maltrecho pero derecho,
y un poco desviado,
buscando, mirando para todos lados,
por si acaso apareces
sin previo aviso
frente a mi.
Todo el mundo
se puso en armonía
para verme zozobrar
hasta hundirme
en la discordia de mis pensamientos
mas auténticos y remotos,
frente a mis sentimientos
más absurdos y cristalinos.
No sirve culpar al tiempo,
el tiempo no borra momentos,
solo los llena de polvo
que a veces no sabemos soplar
y se forma una maleza
de recuerdos grises
que tapan lo que uno siente de verdad.
Tal vez el cielo está en mi contra,
tal vez soy yo el que está mal,
pero nunca asimilé esa manera de amar,
tu manera,
esa que amarra y aprieta,
pero me hace querer quedar,
atado por siempre,
a tu piel,
a tus abrazos sin más.
A veces es solo polvo,
que no sabemos soplar.
Última edición: