abcd
Poeta adicto al portal
A veces es un poco de humedad en la sien,
o una página inconclusa dentro de una prosa inentendible sin alcohol,
a veces un milagro de cerrar los ojos y abrir un espejo interior,
o escuchar una voz de ayuda cuando estas atrapado en tu colchón, solo y ya casi sin alma en tu también casi limpia habitación.
A veces es repetir un nombre y llorar,
o querer asesinar mil sombras y desear enterrarte un tenedor en las venas, contemplar la fuente, y querer masturbarte sin más.
A veces el silencio de la calle más ruidosa en la ciudad,
o el aparato que sueña promesas encendido pero en marcha atrás.
A veces es una planta carnívora en el pantalón
o la religión de lo cotidiano bailando tras la ventana, y piensas en volar, caer y volar.
A veces es una camisa que ya no prende
o simplemente es por no tener lágrimas que disecar.
A veces es mirar el teléfono y saber que nunca sonará, aunque piense tanto en vos,
o es abrir la pared o es convertirse en una otra vez.
A veces no hay ni siquiera un relativo al cual culpar
o es no tener manos, mientras los pies se borran y las dagas florecen en nardos como si mi cuerpo fuese un jardín para tu expiación.
o una página inconclusa dentro de una prosa inentendible sin alcohol,
a veces un milagro de cerrar los ojos y abrir un espejo interior,
o escuchar una voz de ayuda cuando estas atrapado en tu colchón, solo y ya casi sin alma en tu también casi limpia habitación.
A veces es repetir un nombre y llorar,
o querer asesinar mil sombras y desear enterrarte un tenedor en las venas, contemplar la fuente, y querer masturbarte sin más.
A veces el silencio de la calle más ruidosa en la ciudad,
o el aparato que sueña promesas encendido pero en marcha atrás.
A veces es una planta carnívora en el pantalón
o la religión de lo cotidiano bailando tras la ventana, y piensas en volar, caer y volar.
A veces es una camisa que ya no prende
o simplemente es por no tener lágrimas que disecar.
A veces es mirar el teléfono y saber que nunca sonará, aunque piense tanto en vos,
o es abrir la pared o es convertirse en una otra vez.
A veces no hay ni siquiera un relativo al cual culpar
o es no tener manos, mientras los pies se borran y las dagas florecen en nardos como si mi cuerpo fuese un jardín para tu expiación.