Luciana Rubio
Poeta veterano en el portal
A veces me sucede
que me mienten en mis narices.
Me duele.
Insultan mi inteligencia.
Sin malas palabras, sin gritos,
hasta con una sonrisa.
Cuando no quiero a quien me insulta,
lo abandono,
dejo de hablarle.
Ah, pero cuando lo quiero,
aún a pesar del dolor,
finjo que le creo y
me traiciono a mí misma.
A veces creen que lo hacen por mi bien.
Pero me dejan hecha polvo.
Me duele mucho el engaño.
Creen que no sé observar,
que no sé atar cabos.
Que no mido los tiempos,
las frecuencias.
Si escribo esto es porque, el que quiero,
cree que no advierto lo que hace.
Cree que me ha engañado y
solo le sigo el juego.
Quiere convencerme de:
que no está,
que es otro,
pero todo lo que hace y dice
es como su huella digital.
Solo él tiene ese estilo,
esa profundidad,
esa maestría,
esa habilidad prodigiosa.
Pero seguiré haciéndome la idiota.
que me mienten en mis narices.
Me duele.
Insultan mi inteligencia.
Sin malas palabras, sin gritos,
hasta con una sonrisa.
Cuando no quiero a quien me insulta,
lo abandono,
dejo de hablarle.
Ah, pero cuando lo quiero,
aún a pesar del dolor,
finjo que le creo y
me traiciono a mí misma.
A veces creen que lo hacen por mi bien.
Pero me dejan hecha polvo.
Me duele mucho el engaño.
Creen que no sé observar,
que no sé atar cabos.
Que no mido los tiempos,
las frecuencias.
Si escribo esto es porque, el que quiero,
cree que no advierto lo que hace.
Cree que me ha engañado y
solo le sigo el juego.
Quiere convencerme de:
que no está,
que es otro,
pero todo lo que hace y dice
es como su huella digital.
Solo él tiene ese estilo,
esa profundidad,
esa maestría,
esa habilidad prodigiosa.
Pero seguiré haciéndome la idiota.
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