Julius 12
Poeta que considera el portal su segunda casa
Te arrastro en mí.
aún a mi pesar me perteneces
nos amamos.
Si por un momento reímos,
enseguida caemos.
Este adherirnos nos cambia,
mutamos,
ya no somos visión que clama,
perdemos la forma, el contacto.
Tiembla la sangre que todo puede.
Te pareces tanto. Encajas tanto en mi.
Te deploro pero debo verte.
¿Por qué no dejas adivinar quien eres?
ni se espeja ya tu sombra.
Admiro tu transparencia y levedad.
No esa sombría postura, por favor.
Sé. Visitas lugares sombríos,
vuelves como negra custodia,
hambrienta, pero estoy harto.
¿No prefieres ser la de antes?
Por qué no desgastas cuentas
de mi rosario?
Cuando dejas de ser insistente,
sospechosa, eres encantadora.
Tu voz enlaza bellos anhelos,
esplendor de pájaros, verdores
de la mujer de mis desvelos...
aún a mi pesar me perteneces
nos amamos.
Si por un momento reímos,
enseguida caemos.
Este adherirnos nos cambia,
mutamos,
ya no somos visión que clama,
perdemos la forma, el contacto.
Tiembla la sangre que todo puede.
Te pareces tanto. Encajas tanto en mi.
Te deploro pero debo verte.
¿Por qué no dejas adivinar quien eres?
ni se espeja ya tu sombra.
Admiro tu transparencia y levedad.
No esa sombría postura, por favor.
Sé. Visitas lugares sombríos,
vuelves como negra custodia,
hambrienta, pero estoy harto.
¿No prefieres ser la de antes?
Por qué no desgastas cuentas
de mi rosario?
Cuando dejas de ser insistente,
sospechosa, eres encantadora.
Tu voz enlaza bellos anhelos,
esplendor de pájaros, verdores
de la mujer de mis desvelos...
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