elpaisdenuncajamas77
Poeta que considera el portal su segunda casa
A veces sigue ocurriendo
que me lamento
de no tenerte a mi lado,
y me quedo en un rincón
llorando en la cárcel
de mis penas,
en la que nadie me obliga
a permanecer preso,
y sin embargo vuelvo
como el reo
que tras muchos años
le dan la libertad
y delinque
porque no sabe donde ir.
Y a veces sigue ocurriendo
que estoy tan embaucado
en tus recuerdos,
que no veo los trenes
que pasan a mi lado,
caballos mitológicos
que llevan hacia el norte,
hacia el lugar donde te ame
cuando caían las hojas.
Y a veces sigue ocurriendo
que te escribo versos
que nunca leerás,
y los grito por la calle,
mientras vestidos
levantándose al viento
me susurran al oído
que quieren ser mis musas,
y quinceañeras enamoradas
adornan con mis rimas
sus carpetas.
Y a veces sigue ocurriendo
que me suicido cada noche
y resucito cada amanecer
pues ni el cielo ni el infierno
me quieren,
y me clavo en la cruz
sin ayuda de los romanos.
y a veces sigue ocurriendo
que te echo de menos...
Y sin embargo a veces
-solo a veces-
comienza a suceder
que miro otros ojos
amo otros labios
y deseo otro cuerpo.
A veces -solo a veces-
ocurre que acuden a mi
como palabras
a la cabeza de un escritor,
unas tremendas y estúpidas
ganas de volver a vivir.
que me lamento
de no tenerte a mi lado,
y me quedo en un rincón
llorando en la cárcel
de mis penas,
en la que nadie me obliga
a permanecer preso,
y sin embargo vuelvo
como el reo
que tras muchos años
le dan la libertad
y delinque
porque no sabe donde ir.
Y a veces sigue ocurriendo
que estoy tan embaucado
en tus recuerdos,
que no veo los trenes
que pasan a mi lado,
caballos mitológicos
que llevan hacia el norte,
hacia el lugar donde te ame
cuando caían las hojas.
Y a veces sigue ocurriendo
que te escribo versos
que nunca leerás,
y los grito por la calle,
mientras vestidos
levantándose al viento
me susurran al oído
que quieren ser mis musas,
y quinceañeras enamoradas
adornan con mis rimas
sus carpetas.
Y a veces sigue ocurriendo
que me suicido cada noche
y resucito cada amanecer
pues ni el cielo ni el infierno
me quieren,
y me clavo en la cruz
sin ayuda de los romanos.
y a veces sigue ocurriendo
que te echo de menos...
Y sin embargo a veces
-solo a veces-
comienza a suceder
que miro otros ojos
amo otros labios
y deseo otro cuerpo.
A veces -solo a veces-
ocurre que acuden a mi
como palabras
a la cabeza de un escritor,
unas tremendas y estúpidas
ganas de volver a vivir.
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:: (Vivito y coleando ::
:: ).
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