Oscuridades he visto, pero nunca tan claras.
Te pareces al sueño que navega en mi almohada.
Desperté con tu aroma, rocé tu poesía.
Eres odio y amor, mi dulce melodía.
Por eso, por haberme dado tanta compañía.
Por haber sido mi noche y mi día.
Me paro a pensar que te acordarías
de que existe el tiempo, el dolor, la agonía...
de no verte más.
Fuiste la cuna de recuerdos donde yo dormía.
Viéndola, ahora, todo me parece extraño.
Se me ha escapado la mitad de mi vida
y la otra mitad no sé donde la guardo.
No entiendo los motivos de los marginados.
Se quejan de la vida, se sienten esclavos.
Pero al mirar para atrás descubren que sus huellas
se han borrado y en su lugar aparece ella.
Y te miro a la cara, te haces eterna.
Dibujas las palabras que escondes, que sueñas.
Que nunca dices nada.
A veces sin ti, pero a veces me extrañas.
A veces lloras y me ahogo en tu mirada.
Toda una vida entera viendo soles de plata.
Te perdiste en sus labios, te fuiste con el alba.
Yo siempre te he buscado.
A veces sin ti, pero a veces te extraño.
A veces siento que eres como un milagro.
Sentado con mi guitarra frente a un chorro de luz,
descubrí que mi sombra se asusta porque estas tú.
Mejor, así nos podemos quedar a solas.
Te contaré aquel cuento en que te quitaba la ropa.
Por eso, por cambiar mi vida, por sacarme esa espina
de ver al sol acostarse a mediodía.
Porque pasan las horas y tú no te olvidas
de que existe el tiempo, el dolor, la agonía
de no verte más.
Y por decir lo que sientes, por saber que me escondes
un mar lleno de amor. Espérame en tu horizonte
y una ola te arrastrará a las arenas de mis emociones.
¿No ves que el sol, allí por ti, no se esconde?
Vuelve mi vida, no tardes. Sólo quiero canciones
que se acuesten temprano y amanecer con tu nombre.
Y un día, si quieres, podemos volver
a aquellos mares de ilusiones.
Ya sabes que el sol, allí, no se esconde.
Y te miro a la cara, te haces eterna.
Dibujas las palabras que escondes, que sueñas.
Que nunca dices nada.
A veces sin ti, pero a veces me extrañas.
A veces lloras y me ahogo en tu mirada.
Toda una vida entera viendo soles de plata.
Te perdiste en sus labios, te fuiste con el alba.
Yo siempre te he buscado.
A veces sin ti, pero a veces te extraño.
A veces siento que eres como un milagro...
Te pareces al sueño que navega en mi almohada.
Desperté con tu aroma, rocé tu poesía.
Eres odio y amor, mi dulce melodía.
Por eso, por haberme dado tanta compañía.
Por haber sido mi noche y mi día.
Me paro a pensar que te acordarías
de que existe el tiempo, el dolor, la agonía...
de no verte más.
Fuiste la cuna de recuerdos donde yo dormía.
Viéndola, ahora, todo me parece extraño.
Se me ha escapado la mitad de mi vida
y la otra mitad no sé donde la guardo.
No entiendo los motivos de los marginados.
Se quejan de la vida, se sienten esclavos.
Pero al mirar para atrás descubren que sus huellas
se han borrado y en su lugar aparece ella.
Y te miro a la cara, te haces eterna.
Dibujas las palabras que escondes, que sueñas.
Que nunca dices nada.
A veces sin ti, pero a veces me extrañas.
A veces lloras y me ahogo en tu mirada.
Toda una vida entera viendo soles de plata.
Te perdiste en sus labios, te fuiste con el alba.
Yo siempre te he buscado.
A veces sin ti, pero a veces te extraño.
A veces siento que eres como un milagro.
Sentado con mi guitarra frente a un chorro de luz,
descubrí que mi sombra se asusta porque estas tú.
Mejor, así nos podemos quedar a solas.
Te contaré aquel cuento en que te quitaba la ropa.
Por eso, por cambiar mi vida, por sacarme esa espina
de ver al sol acostarse a mediodía.
Porque pasan las horas y tú no te olvidas
de que existe el tiempo, el dolor, la agonía
de no verte más.
Y por decir lo que sientes, por saber que me escondes
un mar lleno de amor. Espérame en tu horizonte
y una ola te arrastrará a las arenas de mis emociones.
¿No ves que el sol, allí por ti, no se esconde?
Vuelve mi vida, no tardes. Sólo quiero canciones
que se acuesten temprano y amanecer con tu nombre.
Y un día, si quieres, podemos volver
a aquellos mares de ilusiones.
Ya sabes que el sol, allí, no se esconde.
Y te miro a la cara, te haces eterna.
Dibujas las palabras que escondes, que sueñas.
Que nunca dices nada.
A veces sin ti, pero a veces me extrañas.
A veces lloras y me ahogo en tu mirada.
Toda una vida entera viendo soles de plata.
Te perdiste en sus labios, te fuiste con el alba.
Yo siempre te he buscado.
A veces sin ti, pero a veces te extraño.
A veces siento que eres como un milagro...