cesar curiel
Poeta que considera el portal su segunda casa
A veces
quisiera hacer un cuadro
con tan solo usar mi mente,
plasmar imágenes vivas, alegres;
convertir los daños en risas
y las lagrimas en besos candentes.
Romper con las barreras de la falacia
y hacer locuras que parezcan elocuentes,
plañir por las calles e ir besando el viento
que con esmero, me trae su aroma caliente,
cantar como lo hace un jilgero, a tono abierto
desafiando a la muerte.
Pudiera ir camino a casa con tan solo usar la mente
viendo a mi madre cansada
para darle la atención que ella merece,
estar en su vejez solitaria, y acompañarla por siempre.
A veces se me cansa el sentido al escuchar llorar a la gente,
y es cuando quisiera, ser un ser diferente,
que mis versos resuenen en cualquier continente
para calmar el dolor del que sufre
por el egoísmo impropio del que siempre miente.
Sembrar de justa siembra al hombre
que sus años deja y ve que no ha hecho suficiente,
pues su alma se va con la corriente
y deja un paso muy dolido
el recuerdo de lo que fue y no fue correspondido.
Por eso, a veces quisiera ser héroe
un hombre que fuera diferente
para pintar de flores los desiertos, que habitan en cada gente
y hacer que este mundo gire
con la apatía de plantar la igualdad
en cada mente.
con tan solo usar mi mente,
plasmar imágenes vivas, alegres;
convertir los daños en risas
y las lagrimas en besos candentes.
Romper con las barreras de la falacia
y hacer locuras que parezcan elocuentes,
plañir por las calles e ir besando el viento
que con esmero, me trae su aroma caliente,
cantar como lo hace un jilgero, a tono abierto
desafiando a la muerte.
Pudiera ir camino a casa con tan solo usar la mente
viendo a mi madre cansada
para darle la atención que ella merece,
estar en su vejez solitaria, y acompañarla por siempre.
A veces se me cansa el sentido al escuchar llorar a la gente,
y es cuando quisiera, ser un ser diferente,
que mis versos resuenen en cualquier continente
para calmar el dolor del que sufre
por el egoísmo impropio del que siempre miente.
Sembrar de justa siembra al hombre
que sus años deja y ve que no ha hecho suficiente,
pues su alma se va con la corriente
y deja un paso muy dolido
el recuerdo de lo que fue y no fue correspondido.
Por eso, a veces quisiera ser héroe
un hombre que fuera diferente
para pintar de flores los desiertos, que habitan en cada gente
y hacer que este mundo gire
con la apatía de plantar la igualdad
en cada mente.