Cris Cam
Poeta adicto al portal
A ver si nos ponemos de acuerdo
A ver si nos ponemos de acuerdo,
ya sabés que yo no grito,
ni uso cencerro,
no me declararé tu dueño,
ni me doblegaré a tu mando.
Si te digo llevarte el desayuno,
no es por usar los cosméticos de tu bolso,
sino por verte abrir ojos, despeinada,
acurrucada en el lado de tu cama,
respirando el perfume de tu aliento.
Sé tanto cocinar
(aunque no el secreto de los condimentos)
como arreglar la cocina.
Planchar mis camisas,
(aunque no manejar el termostato)
como cambiar el cable en corto.
Poner en funcionamiento el lavarropas
(aunque no el cuidado de ropa blanca)
como desarmar la bomba de desagote.
Lavar los platos
(aunque gaste demasiado detergente)
como desobturar el sifón de la pileta.
Al volver del trabajo nunca reclamo
las pantuflas, el diario, ni el control remoto.
(Aunque hoy no tengo ninguno)
Nunca sé en qué lugar de la tabla
está Independiente,
ni los capítulos que le faltan a la novela.
No te impondré mi gusto por Pink Floyd,
si vos no me recitás los versos de Sabina.
No conozco la oscuridad de los burdeles,
ni las charlas homosexuales
(esas que denigran los culos de las mujeres
porque no las han sabido poseer,
pero eso ya lo dijo Sor Juana)
luego de un partido de fútbol,
oliéndose las hormonas.
Sólo sé romper las patas de la cama,
al tratar de ver quien gana la puesta de espaldas.
(Aunque me gusta la tersura de unos pechos,
recorriendome las líneas paravertebrales)
Dado que mis brazos son flacos y magros,
te prefiero pequeña y grácil,
para modelarte, para convertirte en calandria.
Mi pecho no eclipsa al sol,
pero mi abrazo no dejará escaparte.
No te daré protección alguna,
porque eso deriva en someterte.
(Y ya no serías mi compañera)
Nunca me verás semidesnudo,
ni eructando con un vaso de vino en la mano,
diciendo las palabras soeces,
que no le dije a la patronal.
Mas bien con una remera agujereada,
manchada de pintura y lavandina,
siempre en medias de lana
con un libro o una pinza en la mano.
No te gastes en comprarme una corbata,
nunca voy de traje ni al trabajo,
ni a los casamientos, ni a las conferencias.
Yo por mi parte no digitaré,
el estilo de tus zapatos,
ni el largo de tu pollera.
No quieras seducirme con una nariz nueva,
no te lipoaspires, ni cambies el color de tu pelo.
Me gustás así como al salir de la ducha.
Prefiero que salgamos a correr juntos,
para llenarnos el rostro de púrpura,
recuperar el tono, oxigenar las neuronas.
(Si nos sorprendemos en otra espalda, otra cintura,
no será por el aburrimiento de nuestras manos,
sino que todo se ha terminado)
Tengo tres defectos graves.
Aún sigo fumando *
(la razón no se impone).
nunca entiendo, de primera, lo que me dicen
(porque siempre pienso tres cosas a la vez).
Me hipnotizan las películas de ciencia ficción,
(frustración de no haber sido físico)
Pues bien,
(esto no es un catálogo)
si esto está en orden,
dame tu valija que giraremos el picaporte.
2003
* Ahora ya no fumo desde hace 6 años
A ver si nos ponemos de acuerdo,
ya sabés que yo no grito,
ni uso cencerro,
no me declararé tu dueño,
ni me doblegaré a tu mando.
Si te digo llevarte el desayuno,
no es por usar los cosméticos de tu bolso,
sino por verte abrir ojos, despeinada,
acurrucada en el lado de tu cama,
respirando el perfume de tu aliento.
Sé tanto cocinar
(aunque no el secreto de los condimentos)
como arreglar la cocina.
Planchar mis camisas,
(aunque no manejar el termostato)
como cambiar el cable en corto.
Poner en funcionamiento el lavarropas
(aunque no el cuidado de ropa blanca)
como desarmar la bomba de desagote.
Lavar los platos
(aunque gaste demasiado detergente)
como desobturar el sifón de la pileta.
Al volver del trabajo nunca reclamo
las pantuflas, el diario, ni el control remoto.
(Aunque hoy no tengo ninguno)
Nunca sé en qué lugar de la tabla
está Independiente,
ni los capítulos que le faltan a la novela.
No te impondré mi gusto por Pink Floyd,
si vos no me recitás los versos de Sabina.
No conozco la oscuridad de los burdeles,
ni las charlas homosexuales
(esas que denigran los culos de las mujeres
porque no las han sabido poseer,
pero eso ya lo dijo Sor Juana)
luego de un partido de fútbol,
oliéndose las hormonas.
Sólo sé romper las patas de la cama,
al tratar de ver quien gana la puesta de espaldas.
(Aunque me gusta la tersura de unos pechos,
recorriendome las líneas paravertebrales)
Dado que mis brazos son flacos y magros,
te prefiero pequeña y grácil,
para modelarte, para convertirte en calandria.
Mi pecho no eclipsa al sol,
pero mi abrazo no dejará escaparte.
No te daré protección alguna,
porque eso deriva en someterte.
(Y ya no serías mi compañera)
Nunca me verás semidesnudo,
ni eructando con un vaso de vino en la mano,
diciendo las palabras soeces,
que no le dije a la patronal.
Mas bien con una remera agujereada,
manchada de pintura y lavandina,
siempre en medias de lana
con un libro o una pinza en la mano.
No te gastes en comprarme una corbata,
nunca voy de traje ni al trabajo,
ni a los casamientos, ni a las conferencias.
Yo por mi parte no digitaré,
el estilo de tus zapatos,
ni el largo de tu pollera.
No quieras seducirme con una nariz nueva,
no te lipoaspires, ni cambies el color de tu pelo.
Me gustás así como al salir de la ducha.
Prefiero que salgamos a correr juntos,
para llenarnos el rostro de púrpura,
recuperar el tono, oxigenar las neuronas.
(Si nos sorprendemos en otra espalda, otra cintura,
no será por el aburrimiento de nuestras manos,
sino que todo se ha terminado)
Tengo tres defectos graves.
Aún sigo fumando *
(la razón no se impone).
nunca entiendo, de primera, lo que me dicen
(porque siempre pienso tres cosas a la vez).
Me hipnotizan las películas de ciencia ficción,
(frustración de no haber sido físico)
Pues bien,
(esto no es un catálogo)
si esto está en orden,
dame tu valija que giraremos el picaporte.
2003
* Ahora ya no fumo desde hace 6 años