MarcosR
Poeta que considera el portal su segunda casa
A verte
Luna del cabo.
Pirámide y desierto.
Resplandecientes tus pieles,
sin quebrantos.
Y una dulce tristeza nos inunda.
Ya no seré jamás el que cantaba,
con los brazos abiertos en el alba.
Una certeza al fin toca mis labios,
que en la fuente no hay sal
que la corrompa.
A verte,
los poetas han llegado.
Se liberan gaviotas del espanto.
Y hay un fuego que llora
y nos abraza.
Ya en el último tramo
de esta espera.
¿Quién será el que sorprenda
con su luz
en esta roja muerte?
Ya se eleva la fuente
en el polonio,
y hay un faro que busca, presuroso,
un invisible aliento
en la rompiente.
Luna del cabo.
Pirámide y desierto.
Resplandecientes tus pieles,
sin quebrantos.
Y una dulce tristeza nos inunda.
Ya no seré jamás el que cantaba,
con los brazos abiertos en el alba.
Una certeza al fin toca mis labios,
que en la fuente no hay sal
que la corrompa.
A verte,
los poetas han llegado.
Se liberan gaviotas del espanto.
Y hay un fuego que llora
y nos abraza.
Ya en el último tramo
de esta espera.
¿Quién será el que sorprenda
con su luz
en esta roja muerte?
Ya se eleva la fuente
en el polonio,
y hay un faro que busca, presuroso,
un invisible aliento
en la rompiente.